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viernes 27 de enero de 2012

JUGANDO AL ESCONDITE

La nostalgia es como un grano en el culo, por más que a uno le avergüence no puede evitar que aparezca de forma molesta e inesperada.
Como ahora, conduciendo mi coche por el camino de entrada a la vieja casa de campo de mis padres. Mi mujer está dormida a mi lado, y el silencio que acompaña el tránsito por lugares tan familiares aviva los recuerdos.
Lugares que mi mente había borrado hasta hace bien poco y que parecen haberse quedado congelados en el tiempo, el viejo molino, el pueblo, la escarpada carretera sin asfaltar que conduce a estas casas apartadas...
Aparco el coche y mi mujer se despereza preguntando si ya hemos llegado, le contesto afirmativamente mientras contemplo por fuera la vieja casona en la que el paso del tiempo y el abandono sí parecen haber hecho mella.
De inmediato, como pequeños fantasmas, me parece vernos jugando y correteando por los alrededores, recuerdo a Héctor trepando a aquella higuera, veo a Juan lanzando piedras a los gatos, me observo a mí mismo con nueve años blandiendo una rama a modo de mortífera espada y por supuesto veo a Pablo...
Pablo, mirándonos embobado con esos ojos ávidos tras sus enormes y horrendas gafas.


Mi mujer se pone en marcha de inmediato alegando que hay mucho que hacer, hacía años, quizá siglos que no pisaba esta casa. Nos mudamos hace mucho y mis padres murieron sin volver a pisarla, hace unas semanas nos llamó un promotor interesado en comprarla y por eso estamos aquí. En realidad no sé porqué estamos aquí, mi mujer insistió en que había que adecentarla un poco y llevarnos lo que encontremos de valor antes de venderla. No sé si se cree que mis padres guardaban un tesoro o algo parecido.
Los recuerdos se me agolpan, la pandila de mi niñez, cuántos juegos y trastadas habremos llevado a cabo por los terrenos de esta casa. Héctor el fuerte, el valiente, el decidido, el líder de nuestro grupo. Juan, el fiel, el buen amigo, siempre sonriendo y dispuesto a nuevos juegos y nuevas aventuras. Yo, algo más taciturno y soñador, siempre me dejaba llevar un poco, y gustosamente, por ellos.
Y luego estaba Pablo.
 Pablo, a pesar de tener nuestra edad parecía ser mucho más pequeño, era enclenque y tan frágil que a veces al verlo andar pareciera que fuese a romperse en añicos como el jarrón de porcelana de mi madre tras el balonazo de Héctor. Era débil, tímido, tartamudeaba un poco y tenía cara de ratón con dos enormes palas por dientes y las inconmensurables gafas de culo de vaso. Era el peor en todos los juegos; era lento corriendo, no tenía fuerza ni habilidad, cuándo jugábamos al fútbol con otros niños siempre lo elegíamos el último. Pero si algo se le daba mal era el juego del escondite. Era un juego al que nos encantaba jugar, sobre todo por las oportunidades que el paisaje nos brindaba, las casas de nuestros padres grandes y espaciosas separadas por hileras de arbustos y todo el terreno del que disponía cada una. Existían miles de sitios en los que esconderse, miles de posibilidades. Sin embargo Pablo siempre elegía los peores y más evidentes lugares y lo encontrábamos a la primera. Si le tocaba buscar a él era casi peor porque podíamos estar delante de sus narices que no había modo alguno de que nos encontrara.
Con todo eso era fácil imaginar que Pablo era objeto constante de nuestras burlas e incluso de las iras de Héctor. A veces nuestros juegos se basaban en insultarle y burlarnos de él hasta ver cuánto aguantaba antes de irse llorando a casa. Pero al día siguiente siempre volvía sonriente como si nada hubiese ocurrido dispuesto a que le dejásemos jugar con nosotros, Juan y yo intercedíamos un poco con Héctor y volvíamos a aceptarlo.
Entro en el viejo granero que mi padre tenía adosado a la casa y que le servía más bien como almacén de trastos, ya que sólo tuvo animales unos pocos años al principio. La puerta está desvencijada y encajada pero consigo abrirla con algún esfuerzo. Mi padre guardaba aquí varias herramientas que quizá podrían servirme o venderlas aparte. Lo cierto es que el sitio está hecho un asco, nada más entrar me invade un fuerte olor, como de animal muerto. Más que un almacén esto es una especie de trastero repleto de objetos inútiles, utensilios pasados de época, bicicletas viejas, ruedas, hierros, azadas...con razón mi padre no quería que entráramos aquí sin su permiso, temía que nos hiciéramos daño.
No puedo evitar pensar en el día en que ocurrió todo. Estábamos jugando al escondite y sorprendentemente Héctor ya nos había encontrado a todos menos a Pablo. Buscamos y buscamos en vano hasta que comenzó a anochecer. Héctor, que ya había gritado y amenazado a Pablo para que no hiciese de las suyas, estaba verdaderamente enojado diciendo que cuándo lo encontrara lo iba a matar. Juan y yo pensamos que seguramente se habría asustado ante tales amenazas y habría vuelto a casa.
Pero no fue así, no había rastro de él, de modo que tuvimos que avisar a nuestros padres con la consiguiente bronca por parte de estos. Al no hallarlo por ningún sitio llamaron a la policía, se hicieron batidas por el bosque cercano, se pusieron carteles, se dragó el río, pero no hubo manera. La búsqueda siguió durante semanas, alguien del pueblo dijo haber visto a un tipo raro merodeando con una furgoneta negra por los alrededores y todos dedujimos lo peor.
Jamás volvimos a ver a Pablo y jamás volvimos a ser los mismos. Tanto Juan como Héctor como yo no podíamos evitar mirarnos a la cara sin culpabilidad. A los pocos meses le ofrecieron a mi padre un trabajo en la ciudad y nos mudamos. Aunque mi padre siempre decía que volveríamos algún verano, nunca lo hicimos y ya nada más volví a saber de mis amigos de la infancia. En la ciudad comencé una vida nueva, nuevos amigos,  un nuevo y exigente colegio, comenzó mi interés por las chicas y pronto me olvidé del pueblo, de la casa y de Pablo, hasta ahora.


Estoy quitando unos hierros oxidados que parecen haber caído sobre mi antigua bicicleta, oprimiéndola contra el suelo. Me gustaría restaurarla y regalársela a mi hijo, cuándo por fin llego hasta ella la levanto y el pestilente olor se hace más intenso. Debe de haber alguna rata muerta, observo que debajo de la bicicleta y los hierros hay una trampilla, recuerdo que era una especie de habitáculo estrecho en el que antiguamente se echaba el grano y que conduce a una gran tubería que va subiendo por arriba hasta salir por un costado ya molido y directo a los contenedores.
Al abrirla me invade un violento hedor y noto algo moviéndose dentro, al principio me parece un animal pero pronto me doy cuenta, aterrado, de que se trata de un hombre. Desnudo, completamente sucio y con el pelo y la barba larguísimos y enredados, rodeado por excrementos y restos de pequeños animales como roedores y aves que se esparcen por el minúsculo suelo. Me mira con unos ojos sonrientes, ávidos y familiares, descubro  a su lado unas enormes gafas de culo de vaso y emite una especie de gruñido que entiendo perfectamente:
—Esta...vez...gané...

domingo 15 de enero de 2012

LA MALDICIÓN DE LAS DAMAS WINSLOW III, EPÍLOGO

Aquella noche hubo fiesta en  la taberna del pueblo, corrió el vino, la cerveza y las mujeres.Diez hombres habían cobrado una bolsa de oro cada uno por un trabajo sencillo.Una chanza, una broma según les había explicado Tarik.Aunque a varios de ellos les resultó extraño aquello de cerrar a cal y canto dos estancias del castillo para luego, en plena noche cerrada, destruir los candados y cadenas e incluso echar abajo la puerta de la condesa, la mayoría no hicieron preguntas ante el prometido sueldo por Tarik.
Cuándo este hubo terminado de repartir las bolsas de oro se marchó de la taberna y dicen que lo vieron encaminarse bajo la luz de la luna hacia lo profundo del bosque.
Si ese observador hubiese seguido contemplando durante todo el recorrido a Tarik, sin duda se hubiera frotado los ojos creyendo que estos le engañaban debido a la bebida al ver a Tarik transformarse por arte de magia en una anciana gitana cuya edad sería imposible de adivinar.

LA MALDICIÓN DE LAS DAMAS WINSLOW, SEGUNDA PARTE.




A menudo encontramos nuestro


destino por los caminos


que tomamos para evitarlo.


Jean de la Fontaine






Para colmo de males, otra sombra se añadía a la desgracia del Conde de Winslow.Todos sus antepasados habían conseguido traer al mundo a un heredero antes de caer en la terrible maldición.Herederos que habían continuado la estirpe de los Winslow, cuidados y educados por parientes lejanos o tutores legales hasta la mayoría de edad, en la que tomaron posesión de su título y tierras.Sin embargo Leonor no había conseguido quedarse en estado, de modo que de cumplirse la maldición el linaje de los Winslow tocaría a su fin.


Con este y otros sombríos pensamientos el joven Conde observaba tras el ventanal de la biblioteca como su inocente esposa—ella ignoraba todo lo relacionado con la maldición—jugaba en el patio como una niña con sus damas de compañía.Contemplándola tan hermosa, tan llena de vida, tan ajena a cualquier atisbo de sombra en su vida, el Conde no podía evitar recordar aquella frase que ella siempre le repetía en sus momentos más íntimos:


—Para siempre, estaremos juntos para siempre, mi amado.






Le resultaba inconcebible hacer daño a ese ser que tanto amaba, sólo de imaginarlo conseguía ponerse enfermo.Sumido como estaba en tan amargas tribulaciones, no advirtió la presencia a su espalda de Tarik, su mayordomo y hombre de confianza, quien al verlo tan preocupado se atrevió a entrar en la estancia sin pedir permiso y a hablar con franqueza a su amo.


—Con todos los respetos, señor, creo que se puede luchar contra el destino—.Dijo con voz débil pero dócil.


—Mi querido y fiel Tarik, ¿crees en serio que se puede cambiar lo escrito?


—El futuro es un libro en blanco esperando que nosotros escribamos en él con pluma firme.—El Conde sonrió amargamente ante la aseveración de su sirviente.


—¿Qué tenéis pensado?—Preguntó con lejana curiosidad.

—¿ Confiáis en mi?—El Conde asintió con franqueza—Entonces dejadme hacer y os prometo que veréis muchas lunas junto a vuestra esposa.




De este modo Tarik dispuso de libertad absoluta y se puso en marcha de inmediato; Ordenó a todo el personal de servicio que el día funestamente fijado se tomara el día libre, luego hizo llegar al castillo a diez de los hombres más rudos y fuertes del pueblo y se hizo proveer de las más gruesas cadenas y los candados más inexpugnables.Rogó al Conde que se dispusiera a pasar la noche en la biblioteca, cerrada la puerta con las cadenas, los candados, y dos grandes barras de madera puestas en cruz.Dos de los hombres harían guardia en la puerta armados con hachas y lanzas y con la orden explícita de no hacer caso a los ruegos y súplicas del Conde por más que amenazara, rugiera o maldiciera.

Del mismo modo quedaría sellada y vigilada la puerta de la alcoba de Leonor, quien, pese a no entender el motivo de aquellas extrañas precauciones precisamente la víspera de su cumpleaños, cedió ante las tranquilizadoras y fingidas palabras de su amado.

Dos hombres vigilaban la puerta de entrada al castillo, dos más la trasera y los dos restantes los patios interiores.




En estas circunstancias el Conde esperó que el reloj dejara caer cual guadaña su manecilla en la hora terrible que anunciaba el cambio de fecha.Tarik había sido previsor y teniendo en cuenta que la noche sería larga había colocado en la mesa una bandeja con algunos alimentos y una botella de delicioso Oporto.El Conde apenas tocó la comida pero dio buena cuenta del vino.Entre trago y trago pensamientos oscuros y amargas y diabólicas imágenes fueron poblando su mente, a pesar de la tensión poco a poco fue quedándose dormido.





La luz del sol entrando por la ventana despertó al joven noble de un sueño pegajoso, confuso y profundo.Lo primero que sus doloridos ojos vieron fue su mano empuñando una daga ensangrentada, la tiró al suelo con un alarido que mezclaba rabia, horror e impotencia.Vio que estaba manchado de sangre y se puso en pie de inmediato observando a su alrededor.Contempló con estupor como la puerta estaba abierta, las cadenas y las estacas rotas por una fuerza inimaginable.Bajó como un loco las escaleras que llevaban a la alcoba de Leonor sin encontrar a nadie en su camino, el castillo parecía estar completamente vacío sin rastro de Tarik ni de los hombres a su servicio.Al llegar junto a la puerta de la alcoba de su amada descubrió con tristeza que la puerta había sido echada abajo sin que las precauciones tomadas hubiesen servido de algo.

Entró titubeando y temblando, allí tampoco había nadie lo que le alivió un poco hasta que observó el inmenso charco de sangre que se propagaba por las sábanas de la cama.Derrotado, confuso y asustado se dejó caer en el suelo sollozando.

En ese momento vio a Leonor entrando en la alcoba y soltando una exclamación de alegría se abalanzó sobre ella.

—Mi amor, estas viva, estás viva..—Acertó a balbucear.

—Mi amado, ya te lo dije, estaremos juntos para siempre—Respondió ella abriendo los brazos.

—No funcionó, la maldición no funcionó—Repetía el joven Conde de Winslow abrazándola.

Sin embargo no pudo evitar fijarse en la sangre que teñía de sangre el delicado camisón de su amada, como tampoco en la extremada palidez de su rostro o en la gelidez de la mano que ella posaba en su pecho.

—Funcionó—Susurró Leonor en su oído y el Conde de Winslow se estremeció al reconocer el hediondo aliento de la muerte.




sábado 7 de enero de 2012

LA MALDICIÓN DE LAS DAMAS WINSLOW.PRIMERA PARTE.

Otro vano intento de aproximarme al universo
del genial Edgar Allan Poe, .
Ruego sepan disculpar mi atrevimiento.

El joven conde de Winslow andaba visiblemente  inquieto y taciturno durante las últimas semanas.Recorría las amplias estancias de su majestuoso castillo cual fantasma expiando su culpa o pasaba las horas postrado en el sillón de la gran biblioteca con el ceño fruncido y la mirada ausente.Tanto el servicio como los allegados o conocidos de la casa Winslow conocían el motivo de sus tribulaciones y más de una vez, al contemplarlo en aquel estado, las criadas más viejas negaban con la cabeza y susurraban entre sí.
—Pobre hombre—Se lamentaba una.
—Y ella, tan joven, tan hermosa...—Respondía otra lacónicamente.
Hacía pocos meses que el conde había regresado de sus viajes y estudios en Europa trayendo consigo a su prometida, la bella Leonor, cuya gracia y virtuosismo sólo eran equiparables a su corazón generoso y altruista.Sin embargo, a los días de felicidad y alegría continua que llenaron el castillo Winslow tras la boda le siguieron pronto sombras y augurios tan negros como la noche que se extendía como una mortaja inmensa por las extensas tierras del Conde.
No había en esta región, ni en las más cercanas, nadie que no conociera la extraña maldición de las damas Winslow.
Cuentan que estando el bisabuelo del actual Conde disfrutando de una placentera jornada de caza en compañía de grandes e ilustres amigos y alardeando todos ellos de sus dotes en tan noble arte, este se adelantó unos pasos a la comitiva tras escuchar el crujido de unas ramas y, sin pensarlo dos veces, tensó su arco y mandó su certera flecha más allá de unos matorrales cercanos que cesaron de inmediato su movimiento.
El por entonces demasiado joven e impetuoso Conde miró con orgullo a su alrededor, buscando la aprobación de sus compañeros de caza, pero al instante todos los presentes escucharon unos escalofriantes lamentos provinentes de entre los matorrales en los que la flecha acababa de hacer diana.
Al acercarse cautelosamente descubrieron con horror como un hombre yacía en el suelo con dicha flecha atravesándole el corazón y como la vida se le escapaba de su cuerpo sin que nadie pudiera remediarlo.
Junto a él, arrodillada y lanzando los terribles alaridos de dolor se hallaba una gitana muy vieja, cuyas lágrimas recorrían los innumerables surcos de su rostro como riachuelos sobre una escarpada cascada.
La vieja gitana al verlos cesó de pronto de llorar y se levantó señalando al bisabuelo del Conde con un dedo completamente sucio que terminaba en una uña negra y larga cual espada blandida contra un enemigo.Fue acercándose temblorosamente hacía él y cuándo estuvo a un sólo paso de su rostro comenzó a hablar con voz quejumbrosa:
—Tú, tú has matado a mi hijo, mañana cumpliría veinticinco años...tú te lo has llevado y era lo que más amaba en este mundo.
—Vieja loca, fue un accidente, ustedes no deberían estar en estas tierras que son de mi propiedad, de modo...—A pesar de su altanería, el Conde estaba visiblemente asustado y, viendo lo que sucedía unos sirvientes se apresuraron a sujetar a la Gitana por ambos brazos.—Llevárosla de aquí, eso les pasa por querer robar en mis tierras, llevaros también el cadáver y dadle unas monedas a la vieja para el entierro, que no se diga que no soy justo.
Dicho esto los sirvientes comenzaron a arrastrar a la gitana para cumplir las órdenes de su amo, sin embargo y sin saber cómo, esta consiguió zafarse de sus captores y se acercó enfurecida de nuevo al sorprendido bisabuelo del conde.Esta vez su voz pareció adquirir una tonalidad de ultratumba al pronunciar la siguiente y terrible maldición:
—Tú me has arrebatado lo que más quería en la flor de su juventud, yo te condeno, a ti y a todos tus descendientes a arrebatarle la vida al ser que más améis justo en el día de su vigesimoquinto aniversario, así hasta que no quede rastro en la historia de vuestra estirpe de asesinos.
Luego pronunció unas palabras en un idioma inteligible para los allí presentes y se marchó por su propio pie, cargando con el cadáver de su hijo como si de un fardo de paja se tratara.

Esa fue la maldición.Lo cierto es que al poco tiempo tanto el bisabuelo del Conde como los asistentes a tan terrorífica escena restaron importancia a lo sucedido, calificándolo de un lamentable y curioso incidente con una vieja chiflada y retomaron sus relajadas y disolutas vidas.
Sin embargo al cabo de un año el bisabuelo Winslow tomó nupcias con una joven heredera de la casa de los Charrington, lo que fue motivo de grandes fiestas y celebraciones en todas las comarcas.Los recién casados no cesaban de recibir bendiciones, visitas y presentes y el matrimonio era envidiado entre la sociedad de la época por lo bien avenido y lo abundante de su fortuna.Poco tiempo después tuvieron su primer retoño, el heredero de ambas casas, que vino al mundo pocas semanas antes de la gran fiesta de cumpleaños de la radiante y hermosa dama Winslow.
Por desgracia la fiesta jamás llegó a celebrarse.La noche anterior, sobre las doce, el Conde Winslow asestó veinticinco puñaladas a su joven esposa causándole la muerte.
Alegaron la causa de tan horrible crimen a una locura transitoria del Conde, quien no recordaba nada de lo sucedido y que aseguraba haberse despertado de pronto de un extraño sueño empuñando una daga y cubierto por la sangre de su amada.Entonces los asistentes a la fatídica jornada de caza recordaron las maléficas palabras de la vieja gitana.
Lo mismo les sucedió tanto al abuelo como al padre del actual Conde.Siempre haciendo caso omiso de la maldición y tratándola de supercherías, seguros de su amor y devoción por sus esposas, acabaron con la vida de estas justo a las doce de la noche, cuándo la fecha del veinticinco cumpleaños hacía su funesta aparición en el calendario.Todos fueron condenados a la horca.
Ahora, el Joven Conde Winslow andaba inquieto y nervioso por su castillo.Pese al inmenso y puro amor que sentía por Leonor, no podía evitar recordar la maldición que había truncado la felicidad de sus antepasados, que le había privado de conocer a sus padres y que había manchado su apellido y linaje de sangre.
Leonor cumpliría veinticinco años en dos días.

lunes 2 de enero de 2012

...Y EL MUNDO SIGUIÓ ANDANDO

Para Juan Ojeda, al que le robo la frase
 que él me dedicó en una pirueta
 metalinguistica
 de la que no
 estoy muy seguro de salir airoso.


Mirá, querido amigo invisible,
como tras los fastos y las fiestas
el mundo continúa andando
y nosotros con él, entre el tumulto,
seguiremos buscando las formas
y los fondos, las maneras y los resquicios,
el vértigo y la sombra.
Tú con tu pluma escarpada,
acompañado de todas las versiones
de ti mismo, como frutillas
paranoicas de un frutillar delicioso y amargo
que engalana y sublima, 
que honra y dignifica
el gastado no-oficio de juntar palabras
para restituirlas, librarlas de sus yugos
y vestirlas de música y juego
en un Acto Invisible que yo celebro
con un poco de mate cocido
tras este océano físico y estilístico
que nos separa y acerca al mismo tiempo
y con torpes versos que no quieren
mostrar deuda ni obligación
tan sólo agradecimiento.
Mirá, querido amigo, allá
en Río Negro, el mundo siguió andando
y acá, en Valencia, alguno nos alegramos
de que continúe el cambalache
y el bandoneón siga sonando
—tal vez quejumbroso y gastado—
aunque sea tan sólo para poder
 dedicarte este primer brindis del año.

miércoles 28 de diciembre de 2011

PROPÓSITOS PARA AÑO NUEVO (2)

En esta última semana del año la televisión, la prensa y la publicidad nos martirizan con refritos y Ránkings sobre lo más destacado del viejo año y con listas de propósitos para el nuevo año que son los mismos todos los años.
Tras el éxito del año pasado (me leyeron dos personas y otra estuvo a punto pero le entró ardor de estómago) vuelvo con mi lista de propósitos para el año nuevo.

1.-Ampliar mi catálogo de cosas para fumar, con los cigarrillos no basta.Puros, pipas, cigarros de la risa...
2.-Todavía me viene la ropa del año pasado, debo seguir engordando e incrementar la cantidad de grasas y calorías engullidas.
3.-Tras el firme propósito de no pisar jamás un gimnasio ni hacer ningún tipo de deporte, el siguiente paso que se me ocurre es no levantarme del sofá si no es imprescindible.
3b.-Comprarme un orinal.
4.-A pesar de mi firme convicción de no aprender ningún idioma, todavía sé algunas palabras como "yes" o "hello".Intentar olvidar tanto su significado como su pronunciación.
5.-Apuntarme a algún curso, estos me interesan: Como no aprender nada en diez pasos, Manual del buen vago, Belén Esteban, tú también puedes ser como ella, Curso práctico de iniciación al desatre, etc
6.-Lo tengo decidido, de este año no pasa, voy a convertirme a alguna religión.Mejor dicho a todas, Católico, Judío, Musulmán, Budista, Sintoísta, Birrista, Adventista del septimo día, Apple, Maradona, Satanismo...Testigo de Jehová no, que hay que ir al juicio y yo no he visto el accidente.
7.-Tirar mi teléfono móvil, es demasiado nuevo, continuar haciendo caso omiso a cualquier novedad tecnológica, Tablets, I-lo que sea, 3d, Whastup y demás milongas.Cambiar este PC por una Hispano-Olivetti y mandar mis post por carta epistolar.
8.-Decir más a menudo a mis seres queridos que los odio y que me dejen en paz.
9.-Debo cambiar mi actitud ante la vida, sólo me trae disgustos.A partir de ahora seré más negativo y pesimista.
10.-Tengo que dejar de ser tan educado, a partir de ahora a cada Buenos Días que reciba por la calle contestaré con un buen escupitajo.
11,-Comprar todos los libros de auto-ayuda que encuentre y quemarlos en una gran pira frente al Corte-Inglés.
12.-Hacer el amor sólo los sábados por la noche de cada tres meses, siempre que no sea luna llena y que Saturno no se halla alineado con Venus.
13.-Todo lo anterior es absurdo, ya que según las profecías de la abeja Maya el mundo se va al carajo y nosotros con él, de modo que mi único y verdadero propósito para el año nuevo es abrir una buena botella de Jack Daniels y brindar por la gran broma final, que diría Nacho Vegas.

sábado 24 de diciembre de 2011

KRAMPUS,EL AMIGO CHUNGO DE SANTA CLAUS.

Queridos amigos y lectores, debo pedirles disculpas.Yo lo he intentado, quería portarme bien estas Navidades, había escrito dos entradas tiernas y nada escalofriantes con mis mejores deseos.Pero los que me conocéis y visitáis habitualmente estos Actos Invisibles ya sabéis de sobra que aquí suelen darse cita historias macabras o terroríficas y toda serie de personajes siniestros y maléficos.Ellos, mis queridos fantasmas y demonios me rondan habitualmente queriendo que cuente sus historias, convirtiéndome  en mero instrumento de sus malvados planes.De modo que siento amargarles la Nochebuena pero el señor Santa Claus también tiene su lado perverso.
Dormía yo la noche pasada de forma plácida y tranquila esperando que llegara este día y su feliz noche de paz, noche de amor cuándo un viscoso tacto me despertó.Allí, de pie junto a mi cama se encontraba un horrendo Demonio de amenazador aspecto que con voz gutural me dijo: "Si no quieres que te lleve al infierno tendrás que contar mi historia" y como a mí no me apetece nada irme a ningún sitio en estas fechas y me llevo muy mal con el calor, no me queda otra.Ese demonio se llama Krampus, es un sirviente de Santa Claus y esta es su historia:


FUENTE:http://escalofrio.com


El Krampus en un demonio navideño que atemoriza a los niños que se han portado mal durante el año.
El Krampus
Los niños del centro y norte de Europa saben que deben llevar una buena conducta porque si no San Nicolás (Santa Claus o Papá Noel en su cultura navideña) no les entregará regalos, y en su lugar aparecerá un demonio que viene con el propósito de llevarse a los niños malcriados a un ardiente mundo subterráneo. Esta es la leyenda del Krampus, el castigador de mocosos desobedientes y con mala conducta en vísperas navideñas.

Demonio Navideño

La palabra Krampus proviene del antiguo alemán “krampen”, que significa garra. En el continente europeo es conocido con muchos nombres, como: Knecht Ruprecht, Klaubauf, Pelzebock, Schmutzli y el común Krampus.

Este demonio aparece en la tarde del 5 o 6 de diciembre, merodeando las calles durante dos semanas haciendo sonar campanas y cadenas oxidadas que usa para asustar con su presencia. Su apariencia es representada por una criatura parecida al íncubo, con un rostro diabólico acompañado de una larga lengua roja, con cuernos en la frente y mirada enfermiza. Su cuerpo está cubierto por un oscuro y tupido pelaje, sus patas son similares a las de un fauno. En muchas imágenes es ilustrado con una canasta en su espalda, donde lleva los niños malos para después llevarlos al infierno.
En otras culturas el Krampus también es representado por un viejo con barba cerrada y pelo canoso, su aspecto es el de un ermitaño, con el pelo desaliñado, pero que recuerda mas al San Nicolás que premia a los niños buenos.

Origen pagano

La existencia de esta criatura era una creencia común en aldeas de los Alpes, en especial por las tierras de Austria y Hungría. Su antigüedad puede rastrearse hasta diez mil años atrás, mucho antes del nacimiento de Jesucristo.

La influencia alemana del siglo XIX esparció el mito del Krampus en Croacia, la República Checa, Eslovaquia e incluso llegó hasta el norte de Italia. Las raíces nórdicas de Europa fomentaron la tradición del Krampus. En la edad media de Europa las fiestas navideñas se asemejaban más al día de brujas “Halloween” porque los campesinos se disfrazaban del demonio navideño para salir a pedir bebidas y comida.

La religión católica condenó y exilió esta leyenda por ser un demonio pagano, sin embargo a finales del siglo XX las fiestas de disfraces y eventos sociales revivieron la esencia del Krampus por medio de espectáculos donde las personas se diviertenpersonificándolo y asustando a la gente en divertidas cabalgatas.

Cuernos de carnero, lengua larga y roja y tupidas pieles son sus señas de identidad.

El Krampus llevando a los niños malos al Infierno.
Las dos caras de la Navidad

La antítesis siniestra de San Nicolás es el Krampus, ambos hacen presencia el 6 de diciembre, San Nicolás para premiar a los niños buenos con regalos y caramelos y el Krampus para castigar a los niños que San Nicolás no visita. Este malvado personaje atormenta a los niños hasta conseguir que se arrepientan, los que no lo hacen son capturados y llevados en una cesta hasta el Infierno. 

En Austria, durante el día de San Nicolás, llamado también la noche de Krampus “Krampusnacht”, muchos adultos vestidos de esta criatura comienzan un antiguo ritual conocido hasta el presente como la "Carrera del Krampus", en el que los disfrazados portan antorchas y se abren paso por las calles asustando y fustigando con ramas secas a mayores y niños.

Esta popular práctica europea sucede usualmente durante el solsticio de invierno. Lo más importante son las máscaras, las cuales añaden drama para jugar a ser la mítica criatura. Los artesanos y aficionados las elaboran con anticipación y esfuerzo, usando como material principal madera policromada que decoran con símbolos, visten pieles de cordero y cuernos. Portan objetos como cadenas, bengalas para hacer fuego y un cesto para hacer el espectáculo más real. Hay que resaltar que este disfraz pesa cerca de 40 kilos, sin embargo los Krampus locales no paran de moverse y asustar al público. El final del evento sucede cuando aparece San Nicolás, momento en que los Krampus lanzan sus máscaras al suelo simbolizando el triunfo de la luz sobre la oscuridad.

En el folclore croata el Krampus es la representación de los malos espíritus y el campeón de las tinieblas. La relación entre San Nicolás y Krampus es una analogía de la eterna lucha entre el bien y el mal.
El Krampus moderno

En la actualidad la leyenda del Krampus se ha popularizado y jóvenes de muchas regiones de Europa, en especial Austria y Hungría, salen disfrazados para hacer la carrera del Krampus. En este evento los jóvenes caminan por las calles con el atuendo del demonio, asustando a niños, jovencitas y también adultos. En algunas zonas rurales hay Krampus que salen con palos de abedul, instrumento con el que flagelan a niños, y en especial a mujeres adolescentes. Pero como en toda celebración hay altercados con casos de jóvenes vestidos de Krampus que tras haber bebido demasiado han causado disturbios y peleas.

El crecimiento de interés por este personaje se debe en gran parte a la popularidad que San Nicolás adquirió en el siglo XIX. Por ello se crearon postales e imágenes de Krampus, esta publicidad también comenzó en 1800s y su fama llegó al máximo en 1914, al principio de la Primera Guerra Mundial.

Las tarjetas del Krampus representaban el lado travieso de la temporada, con connotaciones sexuales por medio de figuras descaradas. Ciertas imágenes tenían
aspectos perversos y atemorizantes.

KRAMPUS,EL AMIGO CHUNGO DE SANTA CLAUS. (2)

Espero que se hayan portado bien estas Navidades, porque ya ven como se las gasta el amigo de Santa.
La versión de un Ermitaño siniestro con barba blanca más parecido al propio Santa da pie y mucho juego a 
una pelicula Finlandesa de reciente estreno y que estoy deseando ver porque me han dicho que es muy buena: Rare Exports.Un cuento gamberro de Navidad.



Lo dicho, espero que hayáis sido buenos y os vuelvo a desear una muy, muy Feliz Navidad.

martes 20 de diciembre de 2011

EL CLÁSICO

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.Sirva como regalo de Navidad para todos mis lectores este cuento que no viene a cuento en el que de forma inusitada nadie muere ni hay fantasmas o monstruos.Pido disculpas por la excesiva cantidad de expresiones típicas de la prensa especializada, pensé que irían bien con el tema elegido.Ojalá lo disfruten y no sean muy exigentes conmigo que estamos en Navidad.


Hacía meses que no se hablaba de otra cosa en el país.
Tanto la prensa especializada como la que no lo era tanto no cesaban de publicar reportajes o noticias sobre el asunto, en los bares, en las fábricas, en las oficinas, la gente se enzarzaba en agrias polémicas e incluso en discusiones subidas de tono.
Había llegado el gran día, el día del clásico.
Los dos mejores equipos del país y del mundo medirían sus fuerzas en un apasionante choque, empatados en todo, títulos, puntos, goles, el partido decidiría quién ganaba el título de liga nacional y al mismo tiempo cual de los dos se erigiría con el trono de mejor equipo del mundo.
Dos horas antes del partido Ricardinho vomitaba sus nervios en el inodoro de la habitación del hotel de concentración.Sabía que todas las miradas y todas las esperanzas de sus hinchas estaban puestas en él.
Máximo goleador de la historia del club en tan sólo tres años, se había convertido en un ídolo de masas.Tenía clase y una técnica exquisita con su zurda, velocidad, fuerza y regate.Según sus detractores era algo frío y huraño, demasiado indolente en el campo y además no sólo no había conseguido nunca marcar un gol a su eterno rival,sino que todo el mundo opinaba que en los clásicos se "borraba" como suele decirse en el argot futbolístico.A sus veintidós años poseía todo lo que un hombre anhela; fama, dinero, una gran mansión, los mejores coches y las mejores mujeres,por cierto que la mayoría de ellas eran modelos con las que su relación no solía pasar de las tres semanas.
Sin embargo nadie conocía su dolor interno, esa especie de tristeza que le invadía por dentro hasta el extremo de provocarle unas terribles ganas de llorar, de desaparecer, de hundirse en lo más profundo de la tierra.
Por la ventanilla del autobús que les llevaba al estadio observó como una multitud enfebrecida de hombres rudos y agresivos, de mujeres igualmente rudas y agresivas y de niños todavía más rudos y agresivos proferían gritos y cánticos enarbolando sus bufandas y banderas como armas amenazadoras.
En cuánto el árbitro pitó el comienzo del encuentro, Ricardinho se sintió perdido y desubicado, cada vez que intentaba tocar balón un defensa del otro equipo se lo arrebataba, no era capaz de dar un pase y podía escuchar los silbidos de la grada.
Tuvo una gran oportunidad cuándo un compañero le envió un pase magistral dejándolo sólo frente al portero.
El portero rival era la estrella de su equipo, se llamaba Stirov pero todos le llamaban El Imbatible.Alto y desgarbado, de pelo rubio y ojos azules intensamente inteligentes, sus movimientos felinos y a veces imposibles lo convertían en un guardameta perfecto, de hecho sólo había encajado dos goles en toda la competición.
Incomprensiblemente cuando Ricardinho sólo tenía que darle un toque sutil al balón para estrellarlo en la red de Stirov se quedó quieto durante unos segundos, con el balón en los pies, mirando fijamente al cancerbero. El tiempo suficiente para que este consiguiera bloquear fácilmente el balón con ambas manos.
Los hinchas se llevaban las manos a la cabeza y parecieron acordarse todos a la vez de la madre de la estrella de su equipo.
El partido continuó por estos derroteros, el equipo de Ricardinho se libró varias veces con suerte de encajar algún merecido gol y se dedicó a verlas venir y a dar todas las patadas posibles esperando que el árbitro pitara el final.Sin embargo lo que este pitó en el último minuto fue un penalty inexistente sobre el mismo compañero que antes le había dado el genial pase a Ricardinho.
Tras las protestas y el griterío ante tal decisión se hizo un silencio total en el campo.Ricardinho miró a su entrenador y este le señaló a él indicándole que fuera el encargado de ejecutar la pena máxima.Se colocó en el punto fatídico y miró a los ojos a Stirov que a su vez le clavó sus azules ojos.
El silencio y la tensión se podrían haber cortado con un cuchillo, Ricardinho parecía haberse quedado congelado en la misma postura, el corazón de algún aficionado anunció que ya no podía más y se despidió del mundo.Entonces Ricardinho tomó carrera y en lugar de chutar el balón pasó de largo y se fue directo hasta el portero, colocó sus manos en la nuca de este y le besó apasionadamente en la boca.
Tras unos segundos de incredulidad, algunos hinchas se comenzaron a reír nerviosamente, otros a gritar y tirar objetos al campo, unos pocos aplaudieron tímidamente.Stirov y Ricardinho se fundían en un ardiente y amoroso beso ajenos a todo esto y al resto del mundo.El árbitro, sobrepasado por las circunstancias, mostró una tarjeta roja a cada uno y dio por concluido el encuentro provocando así una tángana monumental entre el resto de futbolistas de ambos equipos.
En los días posteriores hubieron toda clase de reportajes y debates acalorados,incluso entre los miembros del gobierno de la nación hubo quien tachó lo ocurrido de enajenación mental transitoria y quien alegó que habría que meterlos en la cárcel, los aficionados rivales se insultaban y culpaban al otro de lo ocurrido, los periodistas especializados y los que no lo eran tanto se empeñaban en demostrar teorías absurdas.Hasta que con el tiempo todo el mundo olvidó lo ocurrido y concentró toda su atención en el inminente nuevo clásico que se iba a disputar.
Ricardinho y Stirov no jugaron este encuentro ni ningún otro más, debido a la presión popular.
No les importó lo más mínimo y emprendieron una vida anónima y quién sabe si más feliz, eso sí, juntos.

lunes 19 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD PARA TODOS.


Bueno, parece que fue ayer y ya estamos otra vez en estas fechas tan contradictorias, amadas y desdeñadas a la vez.Siempre me ha gustado la Navidad, cuándo era niño y ahora de bien adulto.Y eso que tanto entonces como ahora ha habido algunas Navidades en las que he tenido que hacer auténticos malabarismos para mantener intacto mi espíritu navideño.
Más allá de las connotaciones religiosas de estas fiestas de las que no participo al ser ateo confeso, siempre me ha gustado que existieran unos días al año en los que la ciudad se engalane de luces y colores y poder detectar en la gente una sonrisa y un feliz navidad en ese vecino gruñón o en la chica del pan.
Se que como están los tiempos cada día es más difícil encontrar esas sonrisas en la gente, que muchos denuncian estas fiestas como el colmo del consumismo y la hipocresía, que, por desgracia, a muchas personas se le hacen cuesta arriba estas fiestas sin los seres que amaron y que ya no están.Sé lo de los Reyes Magos, ese bulo sin duda inventado por la prensa del corazón que tanto daño ha hecho a los pobres Gaspar, Melchor y Baltasar, al igual que el que circula últimamente sobre Papá Noel y la Coca-cola, totalmente infundado.
Sin embargo yo veo la Navidad como una excusa perfecta para reunirse con la familia y los amigos y brindar celebrando que estamos juntos, que, al menos una vez al año, alguien ha pensado en tí y te ha hecho un regalo o simplemente se alegra de tenerte al lado para hablar, reír, cantar, comer, beber y todas esas cosas que tanto bien nos hacen, al menos, ya digo, una vez al año.
A pesar de los cuñaos pesados, a pesar de los empachos, a pesar de la crisis, a pesar del típico M.r. Scruch que todos tenemos cerca, a pesar de todo, sólo quiero desearos a todos vosotros, queridos amigos de estos mundos virtuales, la mejor de las Navidades posibles.

miércoles 14 de diciembre de 2011

SUEÑO RECURRENTE

Y sin embargo lo sabes.A pesar de encontrarte sudando y jadeando en mitad de la noche, desorientado y asustado todavía, lo sabes.Sabes que no fue más que un sueño, vívido y angustioso, el mismo que se repite cada noche desde hace un tiempo, pero un sueño al fin y al cabo.
Sabes que te llamas Pedro, que vives con tus padres y te falta un año para terminar la carrera.Que trabajas los fines de semana en un bar para ayudar en casa y que tienes una novia dulce y guapa que se llama Isabel.
Todo esto lo sabes a ciencia cierta, entonces no deben importarte esos ojos que quedan grabados en tu cabeza cada mañana,esos ojos que parecen encerrar todo el mal posible.No debes sentir esa sensación de pánico al bajar al metro como cada mañana, a pesar de que en tu sueño te encuentras en un vagón vacío.¿Lo ves? este va lleno como siempre, la calma se va instalando poco a poco en tu ánimo, pronto el día ajetreado irá corriendo un velo cada vez más grueso que te hará olvidar los horrores de la noche.
Las clases, los amigos, Isabel y su risa va dejando atrás la pesadilla.En un plácido y seguro rincón de la memoria que incluso te hace sonreír y extrañarte de lo tonto que has sido por darle tanta importancia a un sueño.
A pesar de que se repita cada noche, puntual como un invitado molesto, a pesar de que los guantes de Isabel te recuerden de pronto aquellas manos enguantadas aferrándose a los barrotes del metro y avanzando, avanzando, avanzando hacia ti...
Sin embargo vuelve a quedar lejos, tienes un examen de historia esta tarde y debes concentrarte, la vida es esto que te está pasando y los sueños ya lo dijo alguien...
Por eso debes saber que es estúpido y hasta infantil tener miedo ahora.A pesar de que se te haya hecho más tarde de lo normal charlando con los compañeros sobre como les había salido el examen.A pesar de hallarte solo en la estación esperando ese metro que cuándo abre sus puertas está vacío.Sabes que tu sonrisa es más nerviosa que irónica y que eso que corre por tu espalda se llama escalofrío.
Contemplas con anhelo el vagón solitario y compruebas que no está tan vacío, al fondo, sentada y sin reparar en tu presencia hay una chica.Sientes la urgente necesidad de acercarte a ella mientras un frío extraño te invade y te subes la capucha de la chaqueta.
Tus manos enguantadas se aferran a los barrotes mientras avanzas, avanzas...sabes que de este modo ella sólo puede ver tus ojos y que le parece que en ellos se encierra todo el mal posible.
Sólo cuando tus dedos enguantados aprietan con fuerza su cuello hasta notarlo flácido comprendes la diferencia entre soñar y ser soñado.

sábado 26 de noviembre de 2011

LA CAZA

En cuanto tuve la edad suficiente mi padre comenzó a llevarme de caza.Solíamos ir a un bosque no muy lejano y allí mi padre me iniciaba en los secretos de este deporte, aprendí a seguir un rastro, a diferenciar y proteger a las crías, a despreciar el trabajo vil de los furtivos.Eran jornadas maravillosas de conexión entre padre e hijo y poco a poco fui convirtiéndome en un experto en tan noble arte.
Recuerdo una fría aunque soleada mañana en la que mi padre y yo caminábamos siguiendo el rumbo de un riachuelo con las armas en posición de descanso.Habíamos dejado la camioneta a unos pocos metros, en un claro, y no llevaríamos ni una hora de caminata cuándo escuchamos unos crujidos en lo alto de un terraplén.Con un gesto mecánico ambos empuñamos nuestros rifles apuntando hacia arriba y pudimos observar como se movían unos matorrales cercanos.Mi padre me hizo un gesto con la mano indicándome que nos separáramos y que cada uno subiera por un lado con el fin de acorralar a la posible presa, de modo que subí por un pequeño y abrupto sendero mientras observaba como mi padre hacía lo propio por el otro extremo hasta que lo perdí de vista entre los árboles.Nada más llegar a lo alto escuché unos pasos próximos y con sumo sigilo me acerqué hacia el lugar desde el que provenía el ruido, de inmediato me encontré frente a frente con la presa.Se trataba de una hembra todavía joven pero que se notaba que ya había tenido crías, sin duda un magnífico ejemplar, esbelta y orgullosa.Apunté a la cabeza y cuándo mi dedo indice estaba a punto de empujar hacia atrás el gatillo, algo me detuvo.
No sabría decir exactamente qué fue, pero sus ojos, azules, intensamente vivos, se clavaron en mí y me invadió una sensación extraña, como de culpabilidad.Sentí que aquel animal tenía la certeza, clara y diáfana, de lo que iba a suceder, que era totalmente consciente de su destino.Un disparo resonó en el silencio del bosque y la presa cayó abatida, dejándome ver a mi padre frente a mí que me miraba inquisitivamente.

Al terminar la jornada cargamos todas las piezas que nos habíamos cobrado en la camioneta y pusimos rumbo a casa.Cuándo la camioneta se elevó por encima de los árboles y la espesura del bosque sentí un repentino e inesperado alivio y le conté a mi padre lo que me había sucedido y la inquietud que aquella presa me había despertado.Mi padre se echó a reír a carcajada limpia, alegando que en los doscientos años que hacía que habíamos conquistado aquel planeta jamás había existido constancia de que los seres humanos tuviesen conciencia alguna.

sábado 12 de noviembre de 2011

TODOS LOS MONSTRUOS AL FINAL

TODOS LOS MONSTRUOS AL FINAL

—Este relato de mis relatos, simbiosis de letra y autores tan aparentemente lejanos y tan cercanos en realidad, es uno de los más hermosos regalos que jamás me han hecho.Eternamente agradecido, querido maestro, genio, amigo Juan Ojeda—



Siempre alguien nos va a decir- Disculpe, ¿cómo ha llegado a esta situación? Por no sobrar el respeto a esos gourmet anti-border, uno procurará pedir la hora para no escucharla, y cambiar de conversación.Fragmento de “Los consejos imposibles”, autor desconocido.

Cuando Alberto tragaba, la casa se hacía bocado; desgarrando esa pata de cordero era un sonámbulo de regreso a la cama y al sorber la sopa parecía un hipopótamo con escafandra. Quizás el fenómeno se debiera al ruido de la saliva envolviendo la comida o al flujo de su respiración expandido como una alfombra en la sala.Enfrente estaba su mujer, digamos esposa para hacer culto a esa ludopatía (tan casi espontánea) de ciertos narradores que gustan de jugar con la sinonimia circunstancial (no es mi caso, faltaba más). Verónica es el nombre de aquella exactitud al otro lado de la mesa, y pese a estar ambos en las cabeceras no son los dueños del bocado, de la casa.Si acaso usted es de esos lectores que veneran las nóminas y los escalafones, hubiese preferido que comience por el hombre de la casa; el tipo que unta manteca a la derecha de Alberto y cada quince segundos, más o menos, cuando los anteojos le usan el tabique de tobogán empuja el marco contra su cara. La otra mujer – en (A) efecto, la del tipo con nariz tobogán- está un poco más tranquila que a la mañana, no es que ya no le importe eso del fin del mundo sino que indefectiblemente es humana, por lo tanto, las agujas de un reloj bien pueden entibiar sus volcanes; hasta los meteoritos son pasibles de ese bendito olor a calendario (amén a la atmósfera), llámelo Costumbre si así lo desea.
* * *
- Cómo se deben estar riendo esos hijos de su buena madre, me cansé de decir que lo del 2012 era puro cuento – comentó Alberto de frágil buen talante.- Es cierto, hasta esas inútiles que te recibían en lo de Madame Flora tienen más conciencia que vos - reprochó su esposa-.Él prefirió no contestarle al tiempo que Blanca intentaba elevar su voz sobre la digestión colectiva de viscosidades,- Deberíamos guardar algo de comida para después...- Cuidado con las salsas, no quiero que te manches el vestido - le previno su madre.- ¡Supercherías! - exclamó Alberto vaciando la botella - si en menos de cuarenta horas esa cosa va a ser impacto y no quedará nada de la tierra, ¿Qué me importa tener la despensa llena y el estómago vacío?- Son todas suposiciones - retrucó su sobrina con una firmeza inusual- escuché en la radio de un lugar al sur de Francia, algunos creen que puede quedar en pie después del impacto, ¿quién les dice que no nos suceda lo mismo?, ¿cómo lo puedes saber tío Alberto?, o ¿nunca se ha equivocado la ciencia?Su padre se levantó las gafas, Alberto apoyó los cubiertos sobre la mesa y clavó los ojos en la mujercita, la cual en ningún momento le flaqueó la mirada,- Lo sé porque esos científicos han estudiado años para calcular las consecuencias del meteorito, le confío más a ellos que a una bola de hippies ecologistas.La madre de Blanca se revuelve en su asiento, acostumbrada a que los gusanos no le suban por el esófago, traga saliva, o sopa, o saliva, o palabras, o sopa, o//////////////////////// //////////////////////// ////////////////////////
- En realidad, - señala al interceptar los anteojos - si hablamos de la ciencia, y como dicen ¿no?, dad al césar lo que es del césar, creo que la ciencia le ha sido un gran beneficio a la humanidad.- Quizás - duda Verónica- cuando tu hermano se quedó cojo por caerse del caballo, bueno, de un caballo de muchos tragos y tres putas, los médicos me asegura…- Brindo por ese bendito caballo, inolvidable animal - interrumpe Alberto arrimándole el vaso a la cara.Se ve reflejada en el Cabernet, aprecia sus pómulos bastante erguidos para ser el crepúsculo del planeta, (tómese en cuenta que el Cabernet no siempre es así de piadoso con los homínidos superiores). Cuando ella quiso terminar de hablar, se volvieron a escuchar esos sonidos guturales que provenían del altillo; automáticamente alejaron los platos hacia el centro de la mesa. El ritual había comenzado, o finalizado, aún no entendían bien la frontera.- Ve a ver lo que quiere tu hermano, Blanca - le ordenó su padre-.- Llévale toda esta comida, el pobre se lo merece - dijo alguno de los cuatro y se miraron a los ojos, como si agacharan la cabeza.

Deslizó encima de los peldaños su vestido rosa viejo y con la tela, que amablemente recolectaba las pelusas de la madera, también trepó una nueva precaución de su madre, No te arruines el vestido Blanquita.Lo hubiera echado a los perros para saborear la boca abierta de todas las madres -la suya- del pueblo, porque piel tenían las chicas que trabajaban en lo de Madame Flora, las niñas sólo traían vestidos de pastel apagado, impolutos, a punto de estropearse.Adivinaba el camino entre las cazuelas con migajas y aderezos, la sopa fría, los mendrugos con salsa y los huesos de cordero. Buscando equilibrar el peso de la bandeja, en el leve temblor de la porcelana tembló su propia imagen, soñó, porque a los altillos es mejor entrar con el alma dilatada, que era inevitable dejar algo de uno mismo en cada reflejo que nos acomete/ pensó (sin las palabras) que no había humano, al cabo de una vida, capaz de saldar todas sus deudas con los espejos.
Esa vez fue diferente, no se abalanzó encima de la comida cascando la vajilla con los dientes. Muy por el contrario, la bandeja brillaba justo detrás de la línea roja y él, distraído de su tesoro, ocultaba el cuerpo bajo la sombra, donde el sol no podía alcanzarlo a través de la claraboya.- Comida, es comida. Esta buena, ¿Por qué no quieres?El animal arrastró dos pasos hacia atrás. Blanca avanzó a veinte centímetros de la línea roja. Hasta se vio en la sopa helada, se puso en cuclillas para comprobar si era suyo el gesto trémulo que flotaba a tientas encima del caldo; si, en el hondo silencio (playo silencio) supo que la pertenencia es un embrujo inevitable.- No es día para caprichos. Mira, escúchame bien una cosa, si no quieres almorzar ya mismo me llevo todo y se acabó el problema - amenazó casi de rodillas.
Silencio
Espió ese almuerzo de resacas, en una circular despedida a la Blanca acuosa, la Blanca resbaladiza que vivía en los bordes enmantecados, a la Blanca frágil, la Blanca pálida, la Blanca en bandeja, a todas las Blancas repetidas, cada una en su mundo; cautivo y absoluto (valga la redundancia).
En el transcurso de ese verbo inescrutable de ese acto invisible, un subito reflejo quebró la armonía en su novedoso cañadón de fotocopias/
La puerta del altillo se cerró y le pusieron llave desde afuera,
Y nadie corrióY nadie gritóY nadie pidió

No parecía un oficio perverso, ni siquiera injusto. Tan inapelable como que sean las tres en punto antes de las seis menos cuarto. Y los cuatro se fueron a la finca del abuelo para transcurrir el tiempo último atascados en una memoria inofensiva,,, sin discusiones se la pasa mejor. muchos otros de su especie, (usted me dirá cuál, amable lector), también huyeron de sus bocados sus casas dejando bajo llave diversa clase de incomodidades.
Algunos días después, que no es recomendable contar, ella se cansó de la agonía y cruzó la línea roja, su hermano abrió los ojos como un búho,
- Bueno, ¿qué esperas? Esto era lo que siempre quisiste, por eso rugías y despreciabas las sobras. Carne humana, vamos, aquí lo tienes maldito caníbal, hazme lo que a la mucama, a esas putas, al jardinero, a Marco, ¡hazlo ya!, termina con este infierno.
Blanca lloraba desesperada; él se arrimó a su cuello,
le olfateó la yugular/
* * *Cuando derribaron la puerta del altillo se encontraron dos cuerpos tranquilos, desalojados. Ella desnuda, tenazmente suave. Con un tipo encadenado. El estomago de la chica vacío y el otro, insólito,
indigestado por un vestido color rosa.
- Murieron de hambre - supongo yo, mientras las moscas se reflejan en la porcelana.


Aclaración del autor: Este cuento, especialmente dedicado al colega Clochardes una (quizás demasiado) libre interpretación de tres cuentos de su autoría:

1) Retrato de familia
2) El reflejo
3) Bugurach, un cuento desde el fin del mundo. Parte 1 y Parte 2.

Realmente, más allá de los resultados, escribir Todos los monstruos al final fue un intenso viaje a través de situaciones y puntos de vista en apariencia ajenos a mis maneras; recordar que la forma es anécdota lo puede convertir a uno en delicada sombra de semilla (Agradecido, desde luego).
Espero no haber cometido demasiados errores que afecten vuestra paciencia en la lectura, por favor a ustedes mismos no se pierdan de visitar los cuentos originales porque no tienen desperdicio.
Muchas gracias por su atención.

Pd: Y si, naturalmente, el mundo siguió andando.

DE EXPLICACIONES Y AGRADECIMIENTOS

Hola a todos, aquí estoy de nuevo.En primer lugar daros las gracias a todos por acordaros de mí en esta forzada ausencia.En segundo pediros disculpas por el tiempo sin pasar a visitaros y leer vuestros maravillosos escritos.El motivo es una simple cuestión de trabajo que me tiene muy contento y muy atareado a partes iguales.Lamentablemente este trabajo durará al menos unas cuatro semanas más y no gozaré del tiempo que necesito para publicar y leeros—ya tengo mono—de modo que debo pediros un poco de paciencia y comprensión, ya que estos de la CIA cuándo te piden un trabajo quieren que estés disponible las veinticuatro horas...ups, se me escapó, ahora tendré que ir a visitaros físicamente a vuestras casas para asegurarme de que guardáis el secreto...ja,ja,ja.
Quiero dirigirme a mis nuevos seguidores para comentarles que en cuanto me sea posible iré a conocer sus blogs y agradecer sus comentarios.Y por último agradecer a Julio el premio que me ha otorgado de manera tan brillante como solo él es capaz de hacer y a Juan Ojeda por el regalo que me hizo ya hace unas semanas en forma de magnífico cuento que paso a  publicar a continuación.Ambas cosas, aunque inmerecidas, me llenan de emoción.
Sólo mandaros un abrazo fraternal a todos y rogaros que no os olvidéis de mí, yo os llevo siempre en mi corazón.

martes 25 de octubre de 2011

OVERBOOKING, UN CUENTO DE HALLOWEEN.

Condujo maldiciendo su suerte hasta el pequeño pueblo a las afueras en el que se celebraba una verbena con motivo de la noche de Halloween, le tocaba trabajar en aquella noche fría en que todo el mundo estaba divirtiéndose.Un engorro, además, pensaba para sus adentros," ¿qué es esto de Halloween? Estamos en España, aquí toda la vida se ha celebrado el día de todos los santos, no estas tonterías importadas de los yanquis."
Aparcó el coche en un lugar apartado y se colocó el mono vaquero."Es que menudos trabajitos te buscas, Manolo, Encima una máscara de Hockey, pero ¿quien diablos juega aquí al Hockey? estamos en Soria,¡ por dios! Luego está lo de la sangre, que me pongo perdido y no veas como se enfada la Carmen cuándo va  a hacer la colada..."
Empuñando un enorme cuchillo se parapetó tras unos arbustos cercanos a las últimas casas del pueblo.Poco tiempo después apareció una joven rubia y muy guapa que parecía visiblemente desorientada por los efectos del alcohol."Vaya, parece que después de todo vamos a tener suerte—Pensó Manolo—un par de estas y todavía llego a tiempo a casa de ver el resumen del partido"
Pero justo cuándo se disponía a abalanzarse sobre  ella sintió un dedo que le daba toquecitos suaves en el hombro.Al girarse descubrió frente a sí  a una figura muy alta y muy pálida, toda vestida de negro y con una capa con fondo rojo cuyo cuello llevaba levantado.Aquel tipo sonrió enseñando unos colmillos muy afilados.
—Yo la vi antes—Dijo con una voz gutural.
Manolo se echó a un lado asintiendo, "como para discutirle algo a este tipo, estos si que son una empresa seria, llevan más de un siglo en el negocio".
Cuándo ya se alejaba, Manolo se dio la vuelta y creyó oportuno decir unas palabras.
—Siento mucho lo de su sobrino, le acompaño en el sentimiento.
Pero el hombre alto ya no le escuchaba, absorto en el cuello de la rubia victima.Manolo decidió probar suerte unos metros más allá, en el gran parque que había visto al pasar con el coche.Nada más acercarse escuchó risas de mujeres y una especie de música, "Vale, a la primera no hubo suerte, pero esta vez de una tacada me  quito la mitad del trabajo" sin embargo al llegar junto al sonido vio a un grupo de mujeres de nariz gigantesca, el rostro verdoso y un enorme sombrero.Bailaban alrededor de una hoguera, algunas de ellas daban vueltas en el aire montadas en escobas ante la mirada aburrida de un par de gatos negros.Al verlo una de ellas se desnudó y le gritó:
—¿Te unes a la fiesta, guapo?
Manolo se marchó de allí tan deprisa como pudo.Ya no le quedaba más remedio que adentrarse en el pueblo, como todo el mundo iba disfrazado tampoco suponía tanto peligro.Se metió por un callejón solitario siguiendo a una acaramelada pareja vestida ella de hada y él de duende.Parados en mitad de la estrecha y oscura callejuela comenzaron a comerse a besos."Esta es la mía" pensó Manolo acercándose con pasos sigilosos, pero justo en ese momento algo peludo y corpulento saltó por encima de él y clavó sus garras en la pareja para luego comenzar a devorarlos.Entre bocado y bocado aquella especie de perro grande que andaba erguido le dedicó una sonrisa irónica mientras decía:
—Hay que estar más rápido, abuelo.
Manolo se marchó de allí enfurecido y pensando en la poca ética de los jóvenes de ahora.Vio a dos ancianas que se alejaban de la orquesta y se sentaban en un banco, de modo que decidió dar la vuelta a la esquina y aparecer por detrás, sin embargo al girar la calle se dio de bruces con una larga cola; primero estaban tres tipos de aire putrefacto y ropa andrajosa que se movían muy lentamente, tras ellos un individuo enorme con la cara verde llena de cicatrices y tornillos en la cabeza que tampoco era muy rápido, le seguía otro tipo que iba totalmente cubierto de vendas y que no parecía ver muy bien hacia dónde iba.Por último y delante de Manolo se encontraba un hombre con un delantal de carnicero, máscara de cuero y una sierra mecánica en la mano derecha, en la otra un cigarrillo que fumaba con impaciencia.Manolo lo saludó poniéndole una mano en el hombro.
—Hombre, Pepe, ¿qué tal va la faena?
—Pues, nada, ya ves, esperando.
—¿Pero porqué están todos aquí?
—Lo otro ya está todo cogido y cómo aquí se sientan las personas mayores cuándo se cansan del baile...
—Vaya, pues si que está bien el panorama.Oye y ahí en tu empresa ¿no habrá un hueco para mí?
—Nada, ni lo sueñes.Van a hacer un ERE y nos van a echar a todos a la calle, ahora todos quieren polstergeists, los asesinos en serie ya estamos pasados de moda.
—Vaya, pues sí que esta bien el panorama.—Repitió Manolo y se despidió de su amigo.


Si decidía esperar su turno se le haría de día y a saber que migajas le dejaban esos, de modo que intentó a la desesperada intentarlo con otra pareja que se dirigía a un descampado.Para salirles al paso de improviso decidió atajar por un pequeño huerto que había junto a las casas pero al dar los primeros pasos tropezó con algo redondo y cayó de bruces contra un montón de calabazas rompiéndolas y quemándose a la vez con las velas que contenían.Una mujer se asomó a la ventana trasera y comenzó a insultarle y llamarle borracho mientras le lanzaba huevos y cubos de agua.
Manolo salió corriendo como alma que lleva el diablo quitándose la máscara de hockey mientras se decía a si mismo en voz alta:
—Lo dejo, te juro que mañana mismo lo dejo y me busco un trabajo como Dios manda, seguro que con mi curriculum no me falta trabajo en algún banco, al fin y al cabo ¿quien mejor que yo para sacar la última gota de sangre a los clientes?
Absorto en tales pensamientos llegó por fin a su coche.Justo cuándo se disponía a abrir la puerta un grupo de unos seis niños disfrazados de brujas, vampiros, hombres-lobo, momias, zombies y Frankestein salieron del otro lado al grito de:
—¡TRUCO O TRATO!
Pegándole tal susto al pobre Manolo que le dio un infarto y cayó redondo ahí mismo.



viernes 21 de octubre de 2011

ADIÓS A ETA

Me veo obligado, más bien la actualidad me obliga, a realizar otra entrada sobre lo que acontece en España.
Ruego que mis muchos amigos del otro lado del charco sepan tanto disculparme como comprenderme y vaya por delante que su opinión quizá por lejana es tan valiosa cómo la de mis compatriotas.
La banda terrorista ETA anunció ayer el cese definitivo de la violencia que lleva ejerciendo durante 53 años tanto en el País Vasco cómo en el resto del territorio Español, violencia que se salda con 829 muertos, no he encontrado la cifra oficial a la que ascienden los heridos, mutilados, secuestrados, amenazados, extorsionados, etc...
En este país cainita, en el que nunca se está conforme con nada, en el que se saca pecho de lo más absurdo y se desprestigia lo más sublime.En este país en el que las dos Españas todavía enzarzadas en cruenta batalla aprovechan para echarse los trastos a la cabeza, este anuncio que debería ser de júbilo y alegría de todos los ciudadanos de bien ya ha comenzado a ser arma arrojadiza de sospechas y acusaciones pre-electorales.
Ciertos sectores de la derecha más rancia y con mucho poder mediático y de formar opinión ya ha comenzado a verter ponzoña ante el comunicado de los asesinos, demostrando cuan mézquinos y miserables pueden llegar a ser.
Ciertos sectores de la izquierda más radical, también rancia y desfasada que todavía no se ha dado cuenta de que ETA no es ningún grupo de resistencia anti-franquista como pretendía en sus inicios, ni voz de ningún pueblo oprimido sino nada más que un atajo de asesinos y mafiosos que sólo buscan el negocio del terror, continúan confundiendo y confundiéndose apoyando la "lucha armada" lucha por otro lado con métodos tan elegantes como el tiro en la nuca.
Cierto colectivo de victimas del terrorismo a quienes muestro mi respeto y comprensión ante su dolor y rabia eternos, pero que considero demasiado politizado por el primer sector, han expresado que esto no significa nada, que los asesinos todavía no han entregado las armas ni han disuelto ETA, incluso señalan a algunos partidos vascos cómo brazos políticos de los terroristas.


Yo, cómo ciudadano de a pie, sólo digo: A los dos primeros que os den, estoy harto de vuestros dimes y diretes, acusaciones y manipulaciones que sólo indican que lo único que os importa es vuestro propio ombligo.
A los terceros; es cierto que quedan pasos que dar, que esto no borra los años de barbarie ni el dolor y sufrimiento a los que os (nos) han sometido los asesinos.Esto no devuelve las vidas sesgadas de los seres queridos, ni el miedo o la impotencia y la rabia ante las heridas que jamás cicatrizan.
Sin embargo, considero que hay motivo para la alegría, el primer paso está dado y luego vendrán—por inercia—los siguientes y definitivos.La gente del País Vasco y de cualquier lugar de España, volverá a caminar sin miedo, a expresarse con libertad.Se acabará la triste y vergonzosa imagen de personas siendo escoltadas, amenazadas por expresar su opinión.No habrá más madres llorando a sus hijos que salieron como un día cualquiera a trabajar y no regresaron porque a un miserable se le ocurrió que pegándole un tiro o colocando una bomba en su coche sus ideas tendrían más repercusión.O porque sencillamente pasaba por allí.No habrá extorsiones, impuesto del terror, secuestros inhumanos, humillaciones como tener que ver todos los días al cerdo que mató a tu marido y no poder ni siquiera gritarle asesino...
Se acabará, se ha empezado a acabar, estoy seguro.Tras años de terror el sol ha comenzado a brillar en nuestros corazones.


Quiero dedicar esta entrada a mi amiga Gloria, que vive en Bilbao, en representación de todas las personas que en el País Vasco exhalaron ayer un suspiro de alivio.

domingo 16 de octubre de 2011

15-OCTUBRE VALENCIA.

La lucha sigue...

YO ESTUVE ALLÍ...

...y MUCHOS MÁS...

...NOS QUEDA AL MENOS EL DERECHO AL PATALEO...




...Algo está cambiando,aunque nos cueste cien años...

...Porque quieren seguir ejerciéndo su dictadura y exprimiendo a quien menos tiene...

...Porque este modelo capitalista criminal está acabado, y no queremos ni creemos en los políticos.
Ya nunca más podrán callarnos.

(Fotos enviadas por Santi, vídeos de youtube)



jueves 13 de octubre de 2011

NÉMESIS

—El señor Black le espera abajo.


El posadero pronuncia su frase sin tener la más mínima idea de lo que esas palabras conllevan.Lanzo una especie de gruñido que asemeja un asentimiento.


De modo que por fin ha llegado el momento, después de tanto tiempo esperando.Aunque, en realidad, el tiempo carece totalmente de sentido.No es más que un niño caprichoso, y nosotros, sus juguetes.
El posadero ha llamado primero débilmente a la puerta pronunciando mi nombre:
—¿Señor White?—Y luego ha pronunciado su frase entreabriendo un poco la puerta:—El señor Black le espera abajo.
Al oírlo la mujer que yace desnuda junto a mí salta cómo un resorte de la cama y comienza a vestirse con prisa.Le entrego el dinero que habíamos acordado sintiéndome hipócritamente más sórdido que hace unas pocas horas cuándo disfrutaba de ese cuerpo que ahora se cubre con nerviosismo y pudor.
Me sirvo otro trago y lío un cigarrillo, la primera calada parece que va a reventar algo en mis pulmones, la segunda sabe a gloria.
Una vez solo echo un vistazo afuera a través del cristal de la ventana, Él está de pie en mitad de la calle.Fanfarronea y lanza improperios a la gente que corre a esconderse u observa desde sus propias ventanas.Sabe meterse bien en el papel.Viste completamente de cuero negro, incluidos los guantes y el sombrero, en su cinto el sol hace brillar la culata del revólver guardado en su funda, en la parte izquierda lleva colgadas algunas cabelleras, todavía asidas al cuero cabelludo de los indios a quienes pertenecieron.
La parafernalia  es muy importante y Él no ha descuidado detalle.
Barajo durante unos segundos la posibilidad de huir.Podría fácilmente salir por la puerta trasera que da directamente al establo, montar mi caballo y, antes de que nadie se diese cuenta, estar muy lejos de aquí.
Chasqueo la lengua, sé que no serviría de nada, Él acabaría encontrándome.
Siempre.
Comienzo a vestirme lentamente, los pantalones azules, las botas, la camisa y el sombrero blancos.Me coloco el cinto, compruebo el tambor de mi Colt, contiene la única bala que necesito.
Bajo las escaleras tranquilamente, tengo que hacer bien mi entrada en escena, la estética también es muy importante.Salgo a la calle liándome otro cigarrillo, camino hasta situarme sólo unos pasos frente a Él.
Sonríe enseñando sus negros dientes y se rasca con las uñas la rala barba justo por dónde la cruza una enorme cicatriz.
Sonríe.
Habla.
—Hacía mucho tiempo, ¿cuándo fue la última vez?
—En Japón, durante la era Tenji.—Contesto.
—Ah, es cierto.—Sonríe.
Su sonrisa me hace recordar el frío acero de su Katana separando mi cabeza de mi cuerpo.
Escupe a un lado el tabaco que estaba mascando, da unos cuántos pasos hacia atrás.Es la señal, tiro mi cigarrillo y retrocedo a mi vez.
El sol parece estar en lo más alto cuándo el tiempo—niño caprichoso—parece detenerse por completo, tengo la sensación de oir el aliento contenido de toda la humanidad, pienso en aquél pájaro que sobrevuela el cielo ajeno a todo y a todos.Le envidio.
Mi brazo realiza un movimiento mecánico del que apenas soy consciente, como un parpadeo.Cuándo el humo se disipa un poco aspiro el olor de la pólvora y compruebo que Él está tirado en el suelo, mi bala le ha atravesado el cerebro entrando por su ojo izquierdo.La sangre se funde con la tierra de la calle, como si siempre hubiesen sido uno.


Esta vez tuve suerte, veremos la próxima.

sábado 8 de octubre de 2011

LA FE


No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo.
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Leon Tolstoi (1828-1910) Escritor ruso.
Tener fe significa no querer saber la verdad.
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Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.

Mi querida amiga Ion-Laos me invitó a unirme a otros blogs en una entrada sobre la fe.No he tenido mucho tiempo pero no quería desatender su invitación,Estas dos frases contradictorias de dos grandes genios explican a la perfección lo que es para mí la fe.