Actos invisibles

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jueves, 1 de diciembre de 2016

Marcos Ana

Dicen
—yo no sé si es cierto—
que Marcos Ana
poeta y preso
escribía versos clandestinos
con tinta, aguja y papel de fumar.
Dicen que volaron esos versos
desde el penal de Burgos
hasta los ojos y las manos de Neruda.
Marcos Ana; 
veintitrés años poeta y preso
que dejaba de escribir al escuchar
acercarse los pasos de su carcelero.
Tenlo en cuenta
la próxima vez que tú o quien sea 
pretenda poner barrotes 
a lo que tan solo es cielo.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Rita

El domingo acudí a la estación de AVE a encontrarme con mi hermano Pablo Cerezal.
Bajé en la parada de Metro de Jesús y al salir a la calle contemplé el monumento a las víctimas del accidente de Metro de 2006. El monumento es reciente, han tenido que pasar diez años y un cambio de gobierno en Valencia para que fuera posible.
Lo he contado en varias ocasiones, aquel día subí al metro inmediatamente anterior. El que cogía todos los días para ir a trabajar es el que tuvo el accidente. Cada día, menos ese, pasaba por esa parada.

Hoy leo palabras como respeto y duelo y me acude insistente a la cabeza la imagen de Rita Barberá riéndose y haciendo pedorretas a la asociación de víctimas del Metro. Durante años, mucha gente de Valencia no sabían de qué accidente les hablabas. Esto es verídico y lo he vivido yo. Tuvo que llegar un programa de televisión para que el gran público conociera tal tragedia. Hasta este punto llegaba el poder y la manipulación  del gobierno del PP.

Hoy se pide respeto y me vienen a la cabeza las personas dependientes que murieron sin ayudas mientras pagaban los Gin Tonics y el marisco de los molt honorables.

Hoy se pide respeto y pienso en los desahucios, las casas derribadas en el Cabanyal, los cortes de agua y luz, mientras pagábamos paseitos en Ferrari que las televisiones aplaudían orgullosas.

Hoy se pide respeto y veo barracones a los que llaman colegios donde los niños se hielan mientras recibían una educación sesgada y manipulada. Uno de ellos crea una hermosa postal de la ciudad de Valencia en la que al fondo se puede ver La Ciudad de las Artes y las Ciencias. Esa que se cae a trozos, que se pagó a precio de oro y donde dentro cuentan las malas lenguas que Camps y Rita celebraban auténticas bacanales.

Hoy se pide respeto y veo arcas públicas saqueadas, dolor, sufrimiento y miseria causados por megalómanos egocéntricos sin ningún tipo de empatía o puto respeto por la vida humana.

Podría seguir así durante un buen rato, pero sería largo. Ahora los medios de comunicación harán su trabajo mamporrero y la elevarán a los altares. Este es un país que ya ha pasado de ser de pandereta a auténtica ponzoña y vergüenza.

No, no pedís respeto por los muertos. Lo pedís por según qué muertos, los vuestros, porque los otros, los nuestros, os importan una santa mierda.

http://www.eldiario.es/cv/Rita-Barbera-burlo-victimas-metro_0_362914600.html


martes, 22 de noviembre de 2016

Nadir


He estado allí donde el hombre es barro.
He estado allí en el plano posible más bajo.

He estado allí donde las uñas
desahucian vencidas humilladas la carne
contagiadas del tumor de la tierra.
He estado en los ojos del vampiro deforme
que golpea de madrugada los retrovisores.

He tejido mis vestidos con la piel de todo lo odiado
y me he pavoneado, Marilyn andrógina, 
sobre el seductor vapor de las cloacas.
He sujetado por el pelo a deidades no concebidas
que levantaban la barbilla relamiendo gozosas
ríos fugitivos de sangre blanca de sus bocas.

He estado allí donde el hombre es barro.
He estado allí en el plano posible más bajo.

He diseñado sogas a la medida exacta de mi pescuezo
con el cordón umbilical de la inquina.
He dirigido un travelling interminable por las trincheras
cavadas con mis dientes a través del vertedero.

He revendido mis manos y regalado el poco dinero
en callejones donde pinté puertas en muros orinados
como un prestidigitador adyacente a un truco olvidado.
He amanecido abrazado a brillantes excrementos
de soles que agonizan como héroes sacrificados.

He estado allí donde el hombre es barro.
He estado allí en el plano posible más bajo.

Y ni tan siquiera sé si sigo allí o he regresado.
Si he sobrevivido para jamás contarlo.

Tenlo en cuenta;
no se puede detener la infección
cuando se ama el veneno.
La adicción al fulgor te convierte en sombra.

He estado allí donde el hombre es barro.

He estado allí en el plano posible más bajo.

He bendecido la caída y el impacto
desde el holocausto cenital de tus bragas.




sábado, 19 de noviembre de 2016

La vela

Ay señor qué vergüenza;
yo que jamás dejé a deber
ni tres míseras pesetas.
Y que no se me olvide apagar la vela.
Que una ya está muy vieja
y a ver si mañana me lo arregla mi nieta
que tengo frío y me gusta ver la novela.
Y que no se me olvide apagar la vela.
Que me muero de vergüenza
y no me veo a un palmo a tientas
yo que jamás debí ni tres pesetas.
Que a veces me pasa que me quedo traspuesta.
A ver si se me olvida apagar la vela.
La misma que le puse en todos los santos
a mi Antonio y mi Manuela.
Si estaré loca y vieja
que parece que acompaña y calienta.
Y a ver si viene ya la nieta y me lo arregla.
Que se me va a estropear el caldo de la nevera.
Y quiero ver al presidente y los ministros
y lo guapa que está la reina.
Que me está entrando sueño, me quedo traspuesta
y a ver si se me va a olvidar
pagar las tres míseras pesetas.



jueves, 17 de noviembre de 2016

No es mala hora para las serpientes

No es mala hora para las serpientes.
Algunos reptamos todavía sobre grafittis.
Hemos abandonado nuestra piel vieja
en el parking junto a la Estación del Norte.
Hay quien habla con ella
indiferente a su transparencia.
No es mala hora para las serpientes.
Tenemos la sangre helada y el mal hábito
de ocupar madrigueras cálidas.
Somos la droga dura de jesucristo.
Hemos arrojado frío en los ojos de los creyentes.
Somos los ancestros de un futuro de escamas.
Vivimos enroscados a cuerpos como ramas.
No es mala hora para las serpientes.
Cuando la madrugada se detiene a tomar aliento.
Estamos haciendo algo hegemónico al respirar.
Hemos sembrado los cimientos
que nos devorarán sin masticarnos.
Escupimos a su pureza en la Plaza de España
recorriéndonos la carne reverdecida
con nuestras lenguas bífidas.
No es mala hora para las serpientes.
Brindamos con veneno en copas desportilladas.
Mientras sincronizamos nuestros relojes de arena.
Nos abrazamos con amorosa constricción.
Felices de ser nuestra propia presa.

lunes, 14 de noviembre de 2016

TAKE THIS WALTZ

todos los poetas
piojosos del futuro 
recibiendo mamadas
en el Chelsea Hotel.
Tarareando...
I need you, I don't need you.
partisanos con sombrero
abriéndose paso entre las grietas
de una ciudad de duelo dolorido.
te dije que era tu hombre
y te quedaste mirando esa fila
avanzado por la estación
dijiste ser una de ellos
y que primero...
los dioses verdaderos
se nos van muriendo
de vejez silencio pena
porque dejamos de creer en nosotros.
así que toma este vals, este vals...

lunes, 7 de noviembre de 2016

Un taxi espera abajo

Un hotel
es un hospital de incógnito.
Inconscientes enfermos de tránsito
esperan resultados.
Un hospital
es un hotel camuflado.
Tarde o temprano sus huéspedes
acabarán por abandonarlo.
El mundo
es un hotel y un hospital impostados;
bajo sus ventanas
siempre llueve y hay taxis aguardando.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Ese tipo

Soy ese tipo que solo gana
la rifa de hostias gratuitas.
Tal vez todo comenzó a joderse
el día que Johnny Cash
cerró la tapa de aquel piano dorado.
En la ciudad miles de ángeles descalzos
pisotean alas sucias.
Soy ese tipo que camina a cámara lenta
dejando atrás un edificio en llamas.
El niño que mira asustado los cojones 
a través del traje nuevo del emperador
y se pregunta quien de todos está más loco.
En la ciudad miles de diablos con tacón de aguja
ponen los cuernos al reloj.
Soy ese tipo que se hace viejo y verde y tarde,
que se hace encima la poesía.
El vagabundo del espacio exterior 
que lame los barrotes de su jaula.
Tal vez todo comenzó a joderse
el día que David Bowie
abandonó la puta torre de control.
Soy ese tipo que detesta los paraguas
y elige un maldito sombrero
para protegerse del diluvio de mierda radiactiva.
Pero también soy ese cabrón
que sonríe con los dientes rojos relamiéndose.

viernes, 28 de octubre de 2016

Contra

Contra
el mundo que  se empecina cuchilla.
El éxodo impertérrito de la nieve.
Contra
el concepto de contacto humano
con la sutilidad del kamikaze de autopista.
Contra
el delito asumible de tus alas cóncavas en la espalda.
Contra la pared sobre tus ganas.
Contra
El remanente de palabras abortadas
para los tiempos de sequía venidera.

Contra
los revolucionarios de sillón orejero.
Los poetas desconocedores del barro.
Contra
la sinceridad como artimaña que fuerza.
Los dirigentes teledirigidos digeridos.
Contra
el poder por defecto y en exceso.
El obrero que estrecha la mano que da de comer sin morder.
Contra
el océano cuando no es océano sino frontera
parca teñida de éxodo sangre cobalto.

Contra
los resquicios de luz que acompasan
mis pasos de madrugada.
Contra
la sinceridad endémica en el reflejo
de los escaparates.
Contra
todos, todo, contra mí mismo ante todo.





domingo, 23 de octubre de 2016

Aparatosa circunstancia de vivir

A veces esclavos, ya ves,
de un futuro anegado.
A veces emboscados
por la aparatosa circunstancia de vivir.
A veces puedo escuchar desde aquí
el quejicoso crujido de los espantapájaros
en su ridículo intento de huir.

A veces ella viene hasta mí
como animalillo asustado
con todos los fuegos el fuego
lamiéndole los pasos descalzos
temblando en mitad del camino
de baldosas amarillas de orín.

A veces mientras disparan los telediarios
ella baila Valquiria en la calle
con el pelo mojado de oro y porvenir.
Se me derrama un aria un Valhalla
porque ella tiene ángeles nazis en su coño.

A veces esclavos, ya ves,
de la tiranía de nubes negras
sodomizando océanos de gris.
Levantando el aleteo de entre el barro
por la aparatosa circunstancia de vivir.

lunes, 17 de octubre de 2016

Like a rolling stone

Ellos no sabrán
desde que altura caíste esta vez
ni el daño que provocó la lluvia
en tus tobillos al perder otra vez la fe.
Cuando te vean bajar del escenario
abalanzarte al equilibrio de calles
descamisado artificio de nuevo en pie.
Ellos te dirán
que no puedes ser quien habita el maletero
junto a la bolsa y la pala
y el que conduce por el desierto al mismo tiempo.
Llegaste en mal momento a la gran ciudad
en cada cama ella dejó regueros de hogueras
que no dejaban de ladrar:
Eh, tú, sí, tú
¿cómo te sientes al andar por la vida
como una bala perdida sin munición,
como un vagabundo que paga la hipoteca,
like a rolling stone?
Ellos no sabrán
que encontraste un ombligo hogar hogaza de pan
que existen ojos jeringuillas de versos
con la compulsión con que un suicida idea otro plan.
Ellos no conocerán
el sonido exacto de tus suelas sobre el barro
al observar todos aquellos trenes que quisiste coger
desembocar aparatosamente en el mar.
Que paseas la tormenta como un perro-sombra
mientras mil boxeadores enfermos
se asoman a las ventanas cuando no está oscuro todavía
y no dejan de gritar:
Eh, tú, sí, tú
¿cómo te sientes al andar por la vida
como una bala perdida sin munición,
como un vagabundo que paga la hipoteca,
like a rolling stone?





lunes, 10 de octubre de 2016

A dream

Sabes, no solo aquel tipo negro
que mataron hace mil años
y ya nadie recuerda tenía un sueño.
No es solo un eslogan más manoseado
que la Dolores en los lavabos del instituto.
Todos teníamos uno, tú también.
Y lo asesinamos asfixiándolo con bolsas de la compra.
Lo abandonamos en una gasolinera o cuneta.
Lo repudiamos dejando que se pudriera.
Todos nosotros, tú también.
Y ahora, ahora
Tan solo nos conformamos con no traicionarnos
demasiadas veces al día
haciéndonos trampas sobre el límite de ese demasiadas.
Tratamos de esquivar el espejo de soslayo
como un vampiro infiel de resaca.
Evitamos mirar viejas fotos y escuchar su latido sepultado
co-ra-zón-de-la-tor.
Mientras las grandes esperanzas yacen allí
donde fermentan las sombras con el regalo aparente del barro.
Lamento ser yo de nuevo el que diga estas cosas.
Lamento escribir otro poema que no quieres leer.
Alguien dijo que si no tienes nada que decir
mejor no intentes escribir nada.
En ese caso yo no debería haber escrito una puta palabra.
Tal vez fuera mejor para todos.
Tal vez esto tampoco sea un poema
ni diga absolutamente nada.
Solo sé que fabricamos ciudades para que nos refugiaran.
Y ahora ahora
tú estás sola en mitad de una de ellas
y yo con tan solo estirar mi mano podría acariciar tu espalda.
Pero no lo hago porque soy de asfalto y tú de agua.
Porque temo estar seguro de ser lo peor que te ha pasado.
Porque conozco la irrefutable combustión espontánea.
Porque soy poeta.
Y esto no tiene nada que ver con escribir una puta palabra.
Porque tengo sueño.
Y solo quiero dormir como en esa canción de los Smiths.
Porque tengo un sueño. Y tú también.
Uno pequeño, fuego fatuo, que sobrevivió al holocausto.
Y su fulgor nos enseñará el camino y será munición
al menos los próximos mil años.






sábado, 8 de octubre de 2016

Toma estos versos

"...que la poesía
es como el pan, de todos."

Roque Dalton, Como tú.



Toma estos versos
como mendrugos de pan.
Recuérdalos hoy que algo te derrotará.
Sinfonía de dientes y espadas
sonrisas degollando esperanzas
de los que siempre siempre ganan.

Toma estos versos
como mendrugos de pan.
Con la advertencia implícita
de que no han de salvarte de nada.
Apenas tirita placebo en el alma de rodillas peladas.

Toma estos versos
como mendrugos de pan.
Pan duro negro inane y mohoso.
Pan de manta agujereada y mala masa.
Tómalos aunque sea porque los ha escrito
alguien como tú y son de todos.

También de los que siempre siempre ganan.
Así que al menos
Toma estos versos
como mendrugos de pan.

Y arrojaselos a esos cabrones a la sonriente cara.











domingo, 2 de octubre de 2016

Moriremos un día de lluvia

Moriremos un día de lluvia.
Porque somos los últimos
de una raza de ramas quebradas.
Quienes agotamos la vía de la carne
con la mendicidad minuciosa
de las palomas en la plaza mayor.
Desfilamos dando tumbos con rumor de oleaje
con la cadencia de la decadencia aprendida.
Somos las mismas que extirpamos los muebles
al refugio antiaéreo de los domingos.
Las que evisceramos con quirúrgica furia
el tumor cotidiano del centro comercial.
Moriremos un día de lluvia.
Porque somos los que portamos funerales
de dioses ornando nuestro pelo.
Los que nos dejamos las uñas en el paredón
fortificado de su ignominia.
Somos las que nos pintamos un poema en los morros
con carmín de sangre no vengada.
Las que sacan la lengua con derramada concupiscencia
de afroditas marcianas.
Moriremos un día de lluvia.
Porque somos las brújulas invertidas al sol del aquelarre.
Porque somos el bastardo que sonríe en las comuniones. 
Porque somos todos los ayeres rotos.
Porque somos los mañanas volados por los aires.
Somos el contenedor abierto en mitad del patio
de tu puto palacio de invierno.
Somos las que habitan las trastiendas los zaguanes
esperando tomar Manhattan Berlín Madrid.
Somos los temporeros de la aurora boreal
los que tragamos el semen de la vía láctea.
Moriremos un día de lluvia.
Porque es de una mezquindad insoportable morir un día soleado.
Con independencia del tiempo que haga.

lunes, 26 de septiembre de 2016

De felaciones y margaritas

Por extraña educación
jamás escupo lo que me trago.
Me enveneno con estilo cotidiano
astronauta en jardines ajenos cuánticos
me pongo perdido de mierda y barro.
Pellizco de la bestia su lomo plateado
esperando que la vida me absorba 
en un bostezo el día más pensado.
Porque la vida es ese monstruo cabrón
que deshabita los armarios.

Mientras tanto, mi pequeña muerte;

Te deshojo los ojos y me los como.
Te los devuelvo grises limpios océanos.
Te arranco los pétalos uno a uno
te pregunto latido contestas gemido afirmativo.
Te acoto en siete infinitos distintos
empujo mi variable al fondo de tu constante.

Mientras tanto, mi pequeña muerte;

Me devoras desde la raíz al tallo.
Como si rezaras a un pequeño dios mejorado.
Me contienes hombre-niño en grito mudo.
Me muerdes lasciva el daño huraño.
Lames la ceniza de mi bosque calcinado.
Unges de saliva luz mi verso estriado.
Y me expulsas de nuevo al mundo.
Como una madre zorra a su cachorro extraviado.




domingo, 25 de septiembre de 2016

Podrías dejar de sangrar

Podrías dejar de sangrar.
Tengo ese recuerdo metálico
incrustado en cada poro de la vida.
Podrías dejar de sangrar.
No encuentro una puta camisa limpia.
Y los niños parecen manchas escarlatas fugitivas.
Y la casa se tambalea
flotan salados los cimientos débiles.
Podrías dejar de sangrar.
La ciudad se ha transformado en una Venecia sórdida.
La realidad ocurre tras un velo líquido pegajoso.
Se me atiborran los dedos de encarnada escarcha.
Podrías dejar de sangrar.
Tan impoluta tan limpia tan impecable tan pálida.
Me observas indolente desde un afuera aséptico,
garabato roto rojo,
repitiéndome a mí mismo mantra de hemorragia
podrías dejar de sangrar.


Moneda o desmontando la ley de gravitación universal o jódete, Newton

Lanzo cada mañana
una moneda al aire.

Espero tu cara, espero mi cruz.
Espero un canto en los dientes.
No cae nada.

El dinero jamás regresa
al bolsillo del pobre.

Ni la esperanza.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Mónica Bellucci

Te diré
que en el más aciago día;
esos en que triunfan las fábricas
se ensanchan los cementerios
sonríen los toreros con sangre entre los dientes
se aforan los demonios
se rebozan en impunidad los investidos
los látigos obtienen pingues beneficios.

Debes sentirte dichoso
de vivir en un mundo
donde Mónica Bellucci acuchilla
con sus tacones las alfombras 
hasta teñirlas de rojo.
Dónde puedes aspirar a la improbable lotería
de morirte entre sus piernas.
O al menos
a escribir un poema que se le asemeje 
de lejos.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Lo peor de estar vivo

Me he detenido un minuto
en un recodo de mis horas
a hacer inventario de tumbas.
Desnudos sobre la cama me advertiste
sobre la penitencia del reguero de cadáveres.
Lo peor de ser el único en pie
es la adicción al metálico sabor de la sangre.
Lo malo de las consecuencias
es tener que recurrir al arma del pecado.
Me he sentado un momento
sobre la cornisa de mis días
a vomitar plumas de vello púbico de ángel.
Lo peor del monstruo es su querencia por los espejos.
Lo malo de los crímenes es que siempre regresan
al lugar donde fueron felices.
Me he tumbado un rato
en la cuneta polvorienta de mi vida
a intentar cortarme las venas con afilados huesos de luna
a intentar descerrajarme un infierno en la boca
a envenenarme bebiendo mi esperma intoxicado.
Lo peor de estar atrapado son tus propias visitas de cortesía.
Lo peor de estar vivo es acostumbrarte al camino.






lunes, 12 de septiembre de 2016

El Carmen

Resolvíamos a hostia limpia
trifulcas con un sol
que invariablemente vencía.
Antes Blanquita nos había ofrecido
invitarla a un café con leche.
Nos asediaba la madrugada
sicaria de un tiempo que ya reconocíamos déspota.
Desguazando la noche pieza a pieza
en cualquier taller ilegal de sueños.
Triple salto mortal con tirabuzón y reverencia
desde la calle Alta hasta la Baja.
Caballeros sin sombrero de la calle Caballeros.
Antes intuíamos el tintineo tras la esquina
dos segundos antes de que Kampanilla apareciera
un siglo antes de saber pronunciar "piercing".
Despreciábamos la moral el miedo y los puentes
descolgándonos por la pared del río
cruzando ciegos a ciegas desafiando a héroes de la heroína
la frontera inhóspita hacia la turbia magia.
Y siempre Welcome pero no siempre bienvenidos.
Y siempre bien hallados pero casi siempre perdidos.
Reyes con corona express de un reino etílico.
Aprendimos de los mejores gatos a caer siempre de pie.
O al menos algo muy parecido.




jueves, 8 de septiembre de 2016

El cansancio

Hay cierto tabú hacia el cansancio.
Como ese tipo en el Metro
tan parecido a Dennis Lavant
en aquella película, ya sabes de cual te hablo.
Uniforme gris a juego con el pelo rapado.
Turno de noche.
Ojos siempre cerrados en el vagón.
Una mañana se durmió de pie
a punto de bajar en su parada.
Dio de lleno con la frente en la puerta.
Un golpe seco fuerte contundente
que despertó maliciosas risas y comentarios.
Fue como si su subconsciente quisiera
romperse la cabeza contra el cristal.
Romper la cabeza.
Romper el cristal.
Romper el cansancio.

domingo, 4 de septiembre de 2016

I wanna be your dog (Poema punk)

Ahora solo quiero ser tu perro.
Que me saques a pasear
por las noches de invierno
y tus amigas me acaricien con recelo.
Ahora solo quiero ser tu perro.
Que me ates a las farolas mientras espero
a que salgas del bar con dos copas de menos.
Y te reciba meneando la cola, ladrando versos.
Ahora solo quiero ser tu perro.
Que me subas a tu casa y me des de beber
del cuenco que se forma entre tus piernas.
Que seas mi ama y te lama las heridas sanas.
Ahora solo quiero ser tu perro.
Olfatear minuciosamente cada esquina de tu cuerpo.
Engancharnos a cuatro patas.
Mientras el mundo apesta a humano excremento.
Ahora solo quiero que seas mi perra y yo tu perro.



sábado, 3 de septiembre de 2016

Ahoras

Yesterday-Today, Man Ray
Ahora hachazo de hechizo
en el regazo de la garganta.
Una hemorragia de nadas superpuestas.
El fallo en Matrix puntual en el espejo.
Cada mañana.
Columpios mecidos por vacíos escarlatas.
Suicidas invertidos saltando hacia atrás
hasta un monopolio de azoteas.
Sus brazos como alas impuras insuficientes.
Ahora ríos de sangre resbalando
por el zócalo del mundo.
Un temblor de musarañas pensando en la humanidad.


Ahora recuerdo ese sueño
en que tenías alma de precipicio
y en los ojos dos enormes despedidas.
Paseabas por la ciudad abrazando una muñeca muerta.
Después cuando te hallaba
desenhebrando capas de cansancio
afirmabas ser tú quien me soñaba.



jueves, 25 de agosto de 2016

La fin


Te acabarás
como se acaban los veranos y las monedas.
Te acabarás
como se acaban los océanos y las carreteras.
Te acabarás
como se acaban los mejores días y los poemas.
Te acabarás
como se acaban los orgasmos y los problemas.

piénsalo; nacemos muriendo
como el primer beso
es el último primer beso.
piensa en los ojos mano bocas
que son fantasmas que invocas.
piensa a qué velocidad sueñan los inquilinos
del cementerio de automóviles.
piensa en ti sobre un cuadrilátero
rodeado de sonrientes relojes.
piensa en los árboles que se piensan ceniza.
piensa en mariposas clavadas con alfileres
provocándote ardor de estómago.
piensa en los quince minutos de fama
de la foto de la primera comunión de Andy Warhol.  
piensa en que cada calendario es un obituario.
piensa en lo hermoso que es que así sea.

Y
ahora
empieza.

martes, 16 de agosto de 2016

Nos equivocamos

Nos equivocamos.
Heredamos la herida y nunca la navaja.
Las huellas y nunca las pisadas.
En Berlín hay niños con mirada de pájaro
que jamás han visto un pájaro.
Lo sé aunque nunca he estado allí.
Lo leí en los ojos de una mujer con mirada de poema
que jamás había leído un poema.
Elegimos la elegía privatizada de los paraguas 
y nunca la lluvia.
La pertenencia y nunca el tránsito.
Nos equivocamos.
Una vez Leonard Cohen me habló
de la gente que vive en los andenes y jamás ha visto pasar un tren.
Porque no entienden su significado.
Aseguró que se lo contó una mujer que vivía en los trenes
y jamás había comprendido un anden.
Todo porque nos equivocamos.
Preferimos el alimento y nunca el hambre.
Y nunca la sed de los puños.
Y nunca el semen de las dudas.
Y nunca la catástrofe del equilibrio.
Y nunca la cara oculta de la lona.
Y nunca el fulgor
que acontece un nanosegundo umbrío tras encender el cigarrillo.



domingo, 14 de agosto de 2016

Verano

La tercera guerra mundial
la ha causado una sombrilla 
con publicidad del centro comercial
que cede el aire acondicionado de la planta seis
paraíso estival de los pobres de media clase
mientras Venecia se hunde por el peso
de la marea ciudadana turista necrofilia 
y en Mallorca solo cabe la familia irreal
la revolución puede esperar hasta pasado septiembre
si por fin llega el frío si existe todavía
las moscas conocen tu nombre tus aficiones
las moscas son el algoritmo de la red social de dios
el mar devuelve esperma oxidado a la orgía
de informativos que triplican su asco tele diario
los conserjes de los hoteles sonríen a la cámara
no parecen los mismos que te miran desconfiados
durante las madrugadas de enero
el negocio futuro está en máscaras de oxigeno de colores
el negocio futuro está en tu sudor embotellado
hay un toro y una virgen y un santo agonizando en cada pueblo
vitoreados a ritmo de reggeaton en la pantalla de mil iphones
no llames a nadie no hay nadie todos se han marchado
la ciudad ha muerto en el vacacional privado holocausto.
Todo va bien.
Todo está bien.
Sonríe, es verano.

viernes, 12 de agosto de 2016

Jódete, Peter Pan

Cuando era pequeño volé.
Lo juro, no es una puta metáfora;
desde un barco pirata en el cielo
levanté mis pies y surqué el aire
como el orgulloso albatros de Baudelaire.

Cierto que era una atracción de feria
y que en lugar de subir, bajé.
Y que pataleé en el vacío
 sin estilo ni decoro alguno.
Y que el suelo me reclamaba con egoísta voracidad.
Y que tuve la certeza absoluta de una temprana muerte.
Y que sentí una lástima infinita por mi madre
                      — allí abajo —
viendo a su hijo hacer el imbécil por última definitiva vez.
Sin saber que solo era la primera de una serie de caídas

i
n
t
e
r
m
i
n
a
b
l
e

Cierto que todo quedó en un susto
y una preciosa marca de Rorschach en el asfalto
dibujada con la sangre de mi nariz.
Que ahí acabó mi breve y accidentada
carrera de marino interestelar,
pero tal vez comencé a disfrazarme de poeta.
Como demuestra el hecho de llamar a caer volar.
De modo que yo también lo hice;
jódete, Peter Pan.



lunes, 8 de agosto de 2016

Objetividad de los objetos.

Háblame del vértigo incipiente
en el interior de la gota de lluvia
al conocer el color del paraguas.
Háblame del temor umbrío
en el corazón de la bala en vuelo
ante su destino de caja torácica.
Dime si muta la indolencia de la piedra
al abandonar el tacto rugoso de la mano
del padre que sentencia adulterio.
Cuéntame si la excepcionalidad aria
del copo de nieve le exime ante el sol.
Háblame de la indiferencia estremecedora
del ascensor del Gran Hotel Bali
al llevarte hasta la terraza de la habitación 765.
Y de todos esos objetos movibles allí abajo
que no saben siquiera que existes.
Todavía.

jueves, 4 de agosto de 2016

Quien sabe.

Quien sabe;
tal vez un día se te decapite la sonrisa.
Se te derrame el discurso perfecto
por la democrática camisa impoluta.
Y quede una mancha homicida transparente.
Y al regresar a tu casa en la segunda planta
la derrota sea la única que te espere
abierta forzada de piernas como aquella mucama
sin papeles llamada quien coño va a creerte.
Quien sabe;
tal vez ese día al otro lado de la línea
el silencio te responda a la lista de favores que te debe.
Se te amañe la suerte, te falle el jurado, te cueste la encuesta.
Te lluevan mordiscos invisibles de perros huérfanos.
Al abrir el grifo el barro dibuje tu nombre sobre la pila.
Se te trabe la corbata nueva en la puerta giratoria
y durante mil años no sepas si vas o vienes.
Quien sabe;
tal vez ese día el viento te empuje a la calle trémula
y te arrolle el desahucio de los autobuses.
Te devore las manos el hambre sin contrato
te aplaste contra el suelo la ausencia de techo
y la inseguridad social te asalte justo debajo
del anuncio gigante con tu rostro triunfante.

viernes, 29 de julio de 2016

La noche en que se extinguió el último hombre orquesta

La noche en que se extinguió
el último hombre orquesta
y funcionarios bostezando desmontaron el escenario
y la indolencia de los asientos vacíos
miró hacia el otro lado de la ventana
esperando quizá al próximo pájaro de metal oxidado
al siguiente héroe recogiendo su dentadura
de la lona y las palmadas de ánimo
del entrenador de pelo canoso que solo él ve
y el público cambió de canal pensando vagamente
qué grieta del techo será por fin la definitiva
y nadie buscó en el simulacro de cielo
un resquicio de meteorito genocida tardío
y el silencio avanzó exactamente 5`37 milímetros
lo suficiente para gozar de una posición ventajosa
y el jodido Dean Martin recogió de nuevo
la moneda de la escupidera
y Paul Newman no pudo evitar una mueca condescendiente
con cuarenta huevos duros en su estómago cadáver
y observamos el aleteo toxicómano de Campanilla
subiéndose las bragas con gesto mecánico
y los vagabundos formaron con sus cuerpos humeantes
un signo de interrogación gigante
en el sagrado suelo de la Gran Vía
y Sylvia Plath dudó si se había dejado el gas abierto
y derogaron por mayoría absoluta la ley del deseo
y todas las mujeres esperanzadas de todos los andenes
estaciones puertos aeropuertos quirófanos
bajaron lentamente la cabeza
y en El Palacio de la Moneda se escucharon rugir aviones
desde donde precipitadamente la gente 
ocupaba puestos de dudoso honor en las cunetas
y el hombre del tiempo dijo que haría buen tiempo
y una mayoría absoluta de vírgenes condecoradas
ocupó las portadas de los suplementos dominicales de cultura
y Leopoldo María Panero escupió Coca Cola
a través de su desdentada sonrisa de piano borracho
de canción en bucle de Tom Waits
y desde sesenta y cinco millones de años atrás
un ejército cojo de dinosaurios entonó un te lo dije
                      — esa noche —
la noche en que se extinguió el último hombre orquesta
nosotros estábamos allí, no sé si lo recuerdas.
Conscientes inconscientes atemorizados valientes
mientras nos deshacíamos de las pruebas
y arrojábamos su pesado tintineante cuerpo al río.

miércoles, 20 de julio de 2016

Solo los amantes sobreviven

Te prefiero felina
caminando a gatas sobre la cama.
Antes que derramando océanos.
Ahora que llevo tus lágrimas sobre mi pecho
como un criminal manchado de sangre.
Nos prefiero vivos
quedando exquisitos hermosos en las fotos.
Insolentes malditos en mitad del mundo cementerio.
Amor mío;
no sé si te he hablado de las partículas entrelazadas.
Del tiempo girando en círculos como un vinilo.
Somos los últimos
de una estirpe de versos aniquilados.
Solo tú y yo
conocemos el idioma decadente de los árboles.
Te prefiero gata
arañando mi costado con la puta ansia de la sed innata.
Me prefiero vampiro
muriendo en tu cuello blanco
como semen de ángeles caídos.
Nos prefiero fuego
ardiendo de la mano a través de ciudades estacas de hielo.
No conozco el futuro
porque es ignoto lo que no existe
pero el pasado habló de nosotros en propaganda de sueños.
Pese a que la mediocridad asole nuestro planeta
devoraremos a todo aquel que nos pretenda ceniza.
Porque incluso desde puntos
totalmente opuestos del universo
— tenlo claro, polita —
 al final solo los amantes sobreviven.




domingo, 17 de julio de 2016

Por el amor de dios

Ella le gritó que parara
por el amor de dios.
Pero el amor de dios que todo lo puede
no se encontraba allí aquella noche.
Estaba en una reunión del consejo de administración
para aprobar las rebajas de verano
en los uniformes de los mártires por amor de dios.
Estaba en las manos ásperas del cura
tranquilizando al trémulo niño con el amor de dios.
Estaba en la comisión millonaria del alabado campechano
por las armas que escupirán el amor de dios.
Estaba en el torero saliendo a hombros de la plaza
ungido en sangre por la gracia y el amor de dios.
Ella le gritó que parara
por el amor de dios.
Pero el amor de dios omnipotente omnipresente
no se encontraba en quienes miraban por la ventana.
Estaba en el respetado presentador de informativos
defendiendo las mordazas por amor de dios.
Estaba en los diamantes de las señoras en la puerta de la iglesia
donados por países masacrados por amor de dios.
Estaba en las concertinas y las fronteras y aduanas
que nos mantienen a salvo por el amor de dios.
Estaba en el congreso de diputados que nos da trabajo
gracias a la virgen y al amor de dios.
Y en las hermanas de la residencia llevando la senilidad a votar
por el inmenso amor de dios.
Ella le suplicó que parara
por el amor de dios.
Pero el amor de dios es caprichoso como todo amor.
Y aquella noche no se dejó ver por allí.
Estaba en el coltán de tu smartphone
desde el que darás un me gusta a este poema.
O al menos eso espero, por el amor de dios.

Drive

La vida es un disfraz de mediopelo
ocultando el pequeño detalle de la muerte.
Queda tan solo desdecir la desdicha
desandar las andadas a las que siempre vuelves.

Déjame besarte ahora que no tengo nombre.
Todavía no lo sabes
pero a lo sublime le sigue el horror invariablemente.
Dentro de unos segundos odiarás
el sabor de mis labios en los siglos de los tuyos.
Sabrás lo que soy realmente
y cuando se cierren las puertas de este ascensor
seremos otros ajenos para siempre.

Por eso déjame besarte ahora que no tengo nombre.
Rebobina a cámara lenta hasta el presente.
Estás ahora tan preciosa que sacrificaría otras mil veces
lo que creías de mí por protegerte.
Cuando lleguemos al próximo piso no seremos los mismos;
no soportaré como me verás, no soportarás verme.

La vida arrojará su máscara sin rostro al suelo
y huirás a su encuentro como un ángel despavorido.
Mientras yo conduciré solo y sin nombre
entre las líneas estroboscópicas discontinuas de la muerte.
Con una herida muda sangrando para siempres.

jueves, 7 de julio de 2016

Instrucciones para destruir a un poeta

Sostenga que su técnica apesta.
Que sus metáforas provocan involuntarias carcajadas.
Que comprende su desprecio por la métrica
después de comprobar la de su polla.
Alabe en público y privado a otro poeta
preferiblemente más joven y apuesto.
Acuda a sus recitales borracha y ensayando aspavientos.
Márchese a mitad de la tercera estrofa del segundo poema.
No acuda a sus recitales ni borracha.
Insulte a sus aduladores y aduladoras.
Preferiblemente si son más jóvenes y apuestas.
Venda a un precio ridículo sus libros en el rastro.
O colóquelos clandestinamente en el Carrefour.
Preferiblemente en la sección de autoayuda.
Señale obsesivamente sus faltas de ortografía e higiene.
Escóndale la bebida.
Dele dinero.
Deje como al descuido que beba agua después de medianoche.
Llámelo mojabragas, plagio de Marwan, envidioso de Escandar.
Adorador oculto de García Montero.
Pero si realmente su intención es destruir a un poeta:
no lo lea.




Ashes to ashes


Trazo huellas de pasos espurios.
Soy otro con déficit de luz
con un noviembre atravesado en la garganta.
Sujeto entre mis brazos la inviabilidad de una isla.
Esquivo dardos bastardos.
Soy el ogro que escupió sobre mi tumba mil veces.
Me asombra cuanto pesa lo invisible
y la caprichosa voluptuosidad del tiempo;
hace cien años me hirió un ahora
y cabalgué muerto por habitaciones de hotel
inyectándome dosis de hielo para contener el aliento.
Yonqui de cielo como el Mayor Tom.
En una escena repetida millones de veces
alguien contempla la voracidad de los autobuses
como un fantasma doble tras una ventana.
Acertasteis de lleno; soy una persona  horrible.
Tanto que deberían exponerme en mitad de la plaza.
No he tomado jamás una puta decisión acertada
y soy demasiado viejo para el Rock & Roll
demasiado joven para morir de pena.
No te sorprenda verme en un callejón
dejando que la vida me haga una mamada.
Soy el monstruo que habita los armarios de todas las casas.
Sin embargo yo no os exigí nada de mí mismo.
Prefiero a quienes caminan conmigo 
pese a todo y pese a nada.
Quien conoce mi pecado y mi culpa primera
y me ayuda a arrastrar cadáveres bajo el sol del Mohave.
Cenizas a las cenizas, polvo al polvo
 y de mi mano quien (no) quiera entenderme.


domingo, 3 de julio de 2016

La gente del crepúsculo

En el reverso sucio
del gran sueño americano
un ejército innombrable habita el sigilo de callejones.
La gente del crepúsculo
tan solo quiere bailar como las personas.
Follar con el mismo derecho que los animales.
Acariciar al semejante sin temor a la placa dorada.
Cuando las familias como dios y Nixon mandan
duermen seguras en sus casas,
tacones demasiado estrechos y pelucas ladeadas
pagan el impuesto de la moral en las cloacas.
La gente del crepúsculo
tan solo quiere amar desprovista del miedo a la luz.
A la aberración impuesta a las ratas.
Pero esta noche Miss New Orleans devuelve la patada.
Niños de aparente cristal acorralan uniformes.
Llueve la airada respuesta a la religión de las porras.
Las chicas de Sonewall tienen el pelo rizado
e improvisan un cabaret sangriento frente a la policía
a la que se le derrama por los pantalones la hombría.
El alba lame el hermoso disturbio de la poesía.
La gente del crepúsculo
camina ahora orgullosa travestida de sol.
Ojalá estos versos se te hayan antojado una amenaza.



jueves, 23 de junio de 2016

El astronauta

Te juro
 amor mío, que de existir
cualquier forma de cielo te lo prestaría.
No regresaría
a la sordidez de esta calle ciudad país
                                                     planeta tiempo espacio.

Despacio
 te desvestiría de relojes
estiraría hasta una eternidad nimia minúscula
tu pezón entre mis dientes.
Los mismos que arrojé al vacío exterior
                                            para devorar atisbos de sonrisa.

Sin prisa
 dilataría el rumor oneroso de tu cosmos
navegaría océanos invertidos de oscuridad pegajosa.
Me pasaría la vida en caída libre hacia tu cuerpo
                                                        ícaro meteoro satélite herido.

Te pido
ante mi imposibilidad para respirar oxigeno
que rodees mi cabeza con tus piernas
hasta la descompresión explosiva infinita.

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