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jueves 13 de octubre de 2011

NÉMESIS

—El señor Black le espera abajo.


El posadero pronuncia su frase sin tener la más mínima idea de lo que esas palabras conllevan.Lanzo una especie de gruñido que asemeja un asentimiento.


De modo que por fin ha llegado el momento, después de tanto tiempo esperando.Aunque, en realidad, el tiempo carece totalmente de sentido.No es más que un niño caprichoso, y nosotros, sus juguetes.
El posadero ha llamado primero débilmente a la puerta pronunciando mi nombre:
—¿Señor White?—Y luego ha pronunciado su frase entreabriendo un poco la puerta:—El señor Black le espera abajo.
Al oírlo la mujer que yace desnuda junto a mí salta cómo un resorte de la cama y comienza a vestirse con prisa.Le entrego el dinero que habíamos acordado sintiéndome hipócritamente más sórdido que hace unas pocas horas cuándo disfrutaba de ese cuerpo que ahora se cubre con nerviosismo y pudor.
Me sirvo otro trago y lío un cigarrillo, la primera calada parece que va a reventar algo en mis pulmones, la segunda sabe a gloria.
Una vez solo echo un vistazo afuera a través del cristal de la ventana, Él está de pie en mitad de la calle.Fanfarronea y lanza improperios a la gente que corre a esconderse u observa desde sus propias ventanas.Sabe meterse bien en el papel.Viste completamente de cuero negro, incluidos los guantes y el sombrero, en su cinto el sol hace brillar la culata del revólver guardado en su funda, en la parte izquierda lleva colgadas algunas cabelleras, todavía asidas al cuero cabelludo de los indios a quienes pertenecieron.
La parafernalia  es muy importante y Él no ha descuidado detalle.
Barajo durante unos segundos la posibilidad de huir.Podría fácilmente salir por la puerta trasera que da directamente al establo, montar mi caballo y, antes de que nadie se diese cuenta, estar muy lejos de aquí.
Chasqueo la lengua, sé que no serviría de nada, Él acabaría encontrándome.
Siempre.
Comienzo a vestirme lentamente, los pantalones azules, las botas, la camisa y el sombrero blancos.Me coloco el cinto, compruebo el tambor de mi Colt, contiene la única bala que necesito.
Bajo las escaleras tranquilamente, tengo que hacer bien mi entrada en escena, la estética también es muy importante.Salgo a la calle liándome otro cigarrillo, camino hasta situarme sólo unos pasos frente a Él.
Sonríe enseñando sus negros dientes y se rasca con las uñas la rala barba justo por dónde la cruza una enorme cicatriz.
Sonríe.
Habla.
—Hacía mucho tiempo, ¿cuándo fue la última vez?
—En Japón, durante la era Tenji.—Contesto.
—Ah, es cierto.—Sonríe.
Su sonrisa me hace recordar el frío acero de su Katana separando mi cabeza de mi cuerpo.
Escupe a un lado el tabaco que estaba mascando, da unos cuántos pasos hacia atrás.Es la señal, tiro mi cigarrillo y retrocedo a mi vez.
El sol parece estar en lo más alto cuándo el tiempo—niño caprichoso—parece detenerse por completo, tengo la sensación de oir el aliento contenido de toda la humanidad, pienso en aquél pájaro que sobrevuela el cielo ajeno a todo y a todos.Le envidio.
Mi brazo realiza un movimiento mecánico del que apenas soy consciente, como un parpadeo.Cuándo el humo se disipa un poco aspiro el olor de la pólvora y compruebo que Él está tirado en el suelo, mi bala le ha atravesado el cerebro entrando por su ojo izquierdo.La sangre se funde con la tierra de la calle, como si siempre hubiesen sido uno.


Esta vez tuve suerte, veremos la próxima.

17 comentarios:

Scarlet2807 dijo...

Eres increíble escribiendo!
Me pareció estar viendo algunas de esas antiguas películas del Oeste (que me encantan)...
Te felicito por el premio y te agradezco inmensamente haberte acordado de mi, en la tarde me lo llevaré a mi rinconcito de premios.
Muchos, muchos, besitos en el alma
Scarlet2807

Marinel dijo...

Inmortales luchando por acabar con esa férrea eternidad que acucia,doblega ánimos, angustia presentes.
Ahora vaqueros,ayer samurais, mañana?
Genialmente escrito.
Sabes?
Yo era el pájaro inmune a la disputa, indiferente al suelo,disfrutando el vuelo tan solo.
Hala!
:)
Besos.

JOAQUIN DOLDAN dijo...

black, white

perros de la calle

jojoaquin dijo...

mantienes muy bien la tensión. Tiene mucho mérito que se haga breve una entrada tan extensa en comparación con lo usual en los blogs. Un abrazo

ion-laos dijo...

Lo de matarse ya lo han cogido como una costumbre, no? Entonces, qué más da quién le toque a la próxima, si esto es un no parar? Y todos los palos a la cabeza, y encima lo recuerdan! No salgo de mi asombro!

Me lo he pasado estupendo Javier!

Nada que disculpar, a mi me pasa igual, no consigo alargar el tiempo ni queriendo.

Otro beso.

Lore dijo...

¡Que bárvaro!!! Eres genial Clochard, como se puede escribir semejante aventura y mantener el suspense exactamente lo mismo que cuando estamos en el cine.

Fenomenal actuación querido Gary Cooper...en Solo ante el Peligro.

Besitos Javier.

Juan Ojeda dijo...

Sos un excelente narrador Javier, y lo digo muy en serio.
Maravilloso el detalle De los nombres de los personajes (que, disculpas por el oficio paranoico) me parecen como las dos caras de una misma moneda; una especie de "otro yo".

Además de estar magistralmente escrito; nos obsequia una imagen sublime, la del tiempo como un niño caprichoso y los humanos adictos al reloj sus juguetes.

Un encuentro realmente inolvidable, mucho más cuando White mira el cielo y desea ser ese pájaro que pasa ajeno a todo; en el texto, del mismo texto se desprende un cansancio de tiempos, el lector se va con la sensación de que ese encuentro con Black no ha sido el primero ni va a ser el último, seguirán repitiéndose al antojo de aquel niño caprichoso.

Un fuerte abrazo Clochard; gracias por compartir.

Scarlet2807 dijo...

Clochard
Tu premio está publicado, disculpa la tardanza, pero algunos prblemillas me tenían sin tiempo para nada.
Mil gracias por acordarte de mi, eres un encanto...
Besitos en el alma
Scarlet2807

PD: Si lo quieres ver publicado, te dejo el enlace http://premiosdescarlet2807.blogspot.com/2011/10/gracias-clochard.html

Lapislazuli dijo...

Muy buen relato, estuve alli, es merito del escritor. Un abrazo

lehahiah0909 dijo...

Bueno tu y tus letras me desarman asi que alzo las manos, me rindo ante tus relatos...decididamente rendida.... pensando en ese niño caprichoso llamado tiempo, y en ese señor negro que le encuentra siempre, porque ahora donde estaban?....en los mismísimos infiernos?? después de probar el frío acero de su katana separando la cabeza de su cuerpo uffff¡¡¡ Magistral!!!! y de verdad lo digo..ale ya no te entretengo mas y a escribir se ha dicho...¡¡que quiero la próxima entrega de lo que seaaaa, me da igual!! ajajjajjaj
Un abrazo fuerte, eso si, para que sepas que estoy aqui..muakkkkkk

disancor dijo...

Feliz fin de semana.
Un saludo.

Gybby dijo...

Vaya!! Tenías razon cuando me dijiste que posiblemente me gustara este relato!! jejeje Es la hostia!!
Me has hecho vivir la historia como si estuviera allí mismo!! muy bueno!
Espero el siguiente encuentro de Black and White con intriga!! XD

Un saludo Clochard!

MEN dijo...

la próxima… puede que te toque morir. Tiene garcia este juego entre dos inmortales. No tenias que haberle separado la cabeza del cuerpo? No si en el fondo lo que os mantiene vivos es el juego de buscar, encontrar y disparar primero.
Me ha gustado mucho esta versión del oeste en los inmortales. Eres único recreando ambientes. Un bessito

ion-laos dijo...

Buen finde Javier, mil y un besos.

merche marín dijo...

Pero que maravilla de relato. Me has hecho partícipe de ese momento crucial para los dos. Esta vez gana White. Black debe volver a esperar su próxima ocasión, veremos en qué vida.
Besos, Clochard, eres un genio de la pluma.

Maribel Cano dijo...

Estupendo relato Clochard...

Hasta pude sentir en mis pulmones esa primera bocanada del cigarrillo..,y sí..,casi rompió algo en ellos.
Aunque las botas me molestaron un poco en la puntera,pude bajar aquella escalera con toda la parsimonia que requería la ocasión...jeje, y el olor de la pólvora me hizo arrugar la naríz.


Supiste hacer que me metiera en tu relato en primera persona...,¡fantástico!, me encantó ganar por esta vez...jiji

buen día clochard

Julio Dìaz-Escamilla dijo...

La mujer que estaba con White y que, al final, no salió de la habitación y lo veía todo por la ventana; luego de disiparse la nube de pólvora, chasqueo los dientes y murmuró: "A la próxima serás tú, White.". ¡Yo la escuché! Créeme.
Brillante narración, Javier, los protagonistas principales, los secundarios, el decorado y la acción. Ese disparo aún resuena en mi bóveda craneal.
Un abrazo.