TODOS LOS MONSTRUOS AL FINAL
—Este relato de mis relatos, simbiosis de letra y autores tan aparentemente lejanos y tan cercanos en realidad, es uno de los más hermosos regalos que jamás me han hecho.Eternamente agradecido, querido maestro, genio, amigo Juan Ojeda—
Siempre alguien nos va a decir- Disculpe, ¿cómo ha llegado a esta situación? Por no sobrar el respeto a esos gourmet anti-border, uno procurará pedir la hora para no escucharla, y cambiar de conversación.Fragmento de “Los consejos imposibles”, autor desconocido.
Cuando Alberto tragaba, la casa se hacía bocado; desgarrando esa pata de cordero era un sonámbulo de regreso a la cama y al sorber la sopa parecía un hipopótamo con escafandra. Quizás el fenómeno se debiera al ruido de la saliva envolviendo la comida o al flujo de su respiración expandido como una alfombra en la sala.Enfrente estaba su mujer, digamos esposa para hacer culto a esa ludopatía (tan casi espontánea) de ciertos narradores que gustan de jugar con la sinonimia circunstancial (no es mi caso, faltaba más). Verónica es el nombre de aquella exactitud al otro lado de la mesa, y pese a estar ambos en las cabeceras no son los dueños del bocado, de la casa.Si acaso usted es de esos lectores que veneran las nóminas y los escalafones, hubiese preferido que comience por el hombre de la casa; el tipo que unta manteca a la derecha de Alberto y cada quince segundos, más o menos, cuando los anteojos le usan el tabique de tobogán empuja el marco contra su cara. La otra mujer – en (A) efecto, la del tipo con nariz tobogán- está un poco más tranquila que a la mañana, no es que ya no le importe eso del fin del mundo sino que indefectiblemente es humana, por lo tanto, las agujas de un reloj bien pueden entibiar sus volcanes; hasta los meteoritos son pasibles de ese bendito olor a calendario (amén a la atmósfera), llámelo Costumbre si así lo desea.
* * *
- Cómo se deben estar riendo esos hijos de su buena madre, me cansé de decir que lo del 2012 era puro cuento – comentó Alberto de frágil buen talante.- Es cierto, hasta esas inútiles que te recibían en lo de Madame Flora tienen más conciencia que vos - reprochó su esposa-.Él prefirió no contestarle al tiempo que Blanca intentaba elevar su voz sobre la digestión colectiva de viscosidades,- Deberíamos guardar algo de comida para después...- Cuidado con las salsas, no quiero que te manches el vestido - le previno su madre.- ¡Supercherías! - exclamó Alberto vaciando la botella - si en menos de cuarenta horas esa cosa va a ser impacto y no quedará nada de la tierra, ¿Qué me importa tener la despensa llena y el estómago vacío?- Son todas suposiciones - retrucó su sobrina con una firmeza inusual- escuché en la radio de un lugar al sur de Francia, algunos creen que puede quedar en pie después del impacto, ¿quién les dice que no nos suceda lo mismo?, ¿cómo lo puedes saber tío Alberto?, o ¿nunca se ha equivocado la ciencia?Su padre se levantó las gafas, Alberto apoyó los cubiertos sobre la mesa y clavó los ojos en la mujercita, la cual en ningún momento le flaqueó la mirada,- Lo sé porque esos científicos han estudiado años para calcular las consecuencias del meteorito, le confío más a ellos que a una bola de hippies ecologistas.La madre de Blanca se revuelve en su asiento, acostumbrada a que los gusanos no le suban por el esófago, traga saliva, o sopa, o saliva, o palabras, o sopa, o//////////////////////// //////////////////////// ////////////////////////
- En realidad, - señala al interceptar los anteojos - si hablamos de la ciencia, y como dicen ¿no?, dad al césar lo que es del césar, creo que la ciencia le ha sido un gran beneficio a la humanidad.- Quizás - duda Verónica- cuando tu hermano se quedó cojo por caerse del caballo, bueno, de un caballo de muchos tragos y tres putas, los médicos me asegura…- Brindo por ese bendito caballo, inolvidable animal - interrumpe Alberto arrimándole el vaso a la cara.Se ve reflejada en el Cabernet, aprecia sus pómulos bastante erguidos para ser el crepúsculo del planeta, (tómese en cuenta que el Cabernet no siempre es así de piadoso con los homínidos superiores). Cuando ella quiso terminar de hablar, se volvieron a escuchar esos sonidos guturales que provenían del altillo; automáticamente alejaron los platos hacia el centro de la mesa. El ritual había comenzado, o finalizado, aún no entendían bien la frontera.- Ve a ver lo que quiere tu hermano, Blanca - le ordenó su padre-.- Llévale toda esta comida, el pobre se lo merece - dijo alguno de los cuatro y se miraron a los ojos, como si agacharan la cabeza.
Deslizó encima de los peldaños su vestido rosa viejo y con la tela, que amablemente recolectaba las pelusas de la madera, también trepó una nueva precaución de su madre, No te arruines el vestido Blanquita.Lo hubiera echado a los perros para saborear la boca abierta de todas las madres -la suya- del pueblo, porque piel tenían las chicas que trabajaban en lo de Madame Flora, las niñas sólo traían vestidos de pastel apagado, impolutos, a punto de estropearse.Adivinaba el camino entre las cazuelas con migajas y aderezos, la sopa fría, los mendrugos con salsa y los huesos de cordero. Buscando equilibrar el peso de la bandeja, en el leve temblor de la porcelana tembló su propia imagen, soñó, porque a los altillos es mejor entrar con el alma dilatada, que era inevitable dejar algo de uno mismo en cada reflejo que nos acomete/ pensó (sin las palabras) que no había humano, al cabo de una vida, capaz de saldar todas sus deudas con los espejos.
Esa vez fue diferente, no se abalanzó encima de la comida cascando la vajilla con los dientes. Muy por el contrario, la bandeja brillaba justo detrás de la línea roja y él, distraído de su tesoro, ocultaba el cuerpo bajo la sombra, donde el sol no podía alcanzarlo a través de la claraboya.- Comida, es comida. Esta buena, ¿Por qué no quieres?El animal arrastró dos pasos hacia atrás. Blanca avanzó a veinte centímetros de la línea roja. Hasta se vio en la sopa helada, se puso en cuclillas para comprobar si era suyo el gesto trémulo que flotaba a tientas encima del caldo; si, en el hondo silencio (playo silencio) supo que la pertenencia es un embrujo inevitable.- No es día para caprichos. Mira, escúchame bien una cosa, si no quieres almorzar ya mismo me llevo todo y se acabó el problema - amenazó casi de rodillas.
Silencio
Espió ese almuerzo de resacas, en una circular despedida a la Blanca acuosa, la Blanca resbaladiza que vivía en los bordes enmantecados, a la Blanca frágil, la Blanca pálida, la Blanca en bandeja, a todas las Blancas repetidas, cada una en su mundo; cautivo y absoluto (valga la redundancia).
En el transcurso de ese verbo inescrutable de ese acto invisible, un subito reflejo quebró la armonía en su novedoso cañadón de fotocopias/
La puerta del altillo se cerró y le pusieron llave desde afuera,
Y nadie corrióY nadie gritóY nadie pidió
No parecía un oficio perverso, ni siquiera injusto. Tan inapelable como que sean las tres en punto antes de las seis menos cuarto. Y los cuatro se fueron a la finca del abuelo para transcurrir el tiempo último atascados en una memoria inofensiva,,, sin discusiones se la pasa mejor. muchos otros de su especie, (usted me dirá cuál, amable lector), también huyeron de sus bocados sus casas dejando bajo llave diversa clase de incomodidades.
Algunos días después, que no es recomendable contar, ella se cansó de la agonía y cruzó la línea roja, su hermano abrió los ojos como un búho,
- Bueno, ¿qué esperas? Esto era lo que siempre quisiste, por eso rugías y despreciabas las sobras. Carne humana, vamos, aquí lo tienes maldito caníbal, hazme lo que a la mucama, a esas putas, al jardinero, a Marco, ¡hazlo ya!, termina con este infierno.
Blanca lloraba desesperada; él se arrimó a su cuello,
le olfateó la yugular/
* * *Cuando derribaron la puerta del altillo se encontraron dos cuerpos tranquilos, desalojados. Ella desnuda, tenazmente suave. Con un tipo encadenado. El estomago de la chica vacío y el otro, insólito,
indigestado por un vestido color rosa.
- Murieron de hambre - supongo yo, mientras las moscas se reflejan en la porcelana.
Aclaración del autor: Este cuento, especialmente dedicado al colega Clochardes una (quizás demasiado) libre interpretación de tres cuentos de su autoría:
1) Retrato de familia
2) El reflejo
3) Bugurach, un cuento desde el fin del mundo. Parte 1 y Parte 2.
Realmente, más allá de los resultados, escribir Todos los monstruos al final fue un intenso viaje a través de situaciones y puntos de vista en apariencia ajenos a mis maneras; recordar que la forma es anécdota lo puede convertir a uno en delicada sombra de semilla (Agradecido, desde luego).
Espero no haber cometido demasiados errores que afecten vuestra paciencia en la lectura, por favor a ustedes mismos no se pierdan de visitar los cuentos originales porque no tienen desperdicio.
Muchas gracias por su atención.
Pd: Y si, naturalmente, el mundo siguió andando.
16 comentarios:
Muy bueno. Un placer leerte! Bendiciones!
Genial esta interpretación de tus cuentos...
Me gustó leerlo, al igual que a los originales..
Un abrazo
Maribel
Felicidades Javier, muy bonito detalle el que ha tenido Juan contigo.
Si quiero hacer dieta, ya sé con quien tengo comer, jajajajaja.
Tranquilo, te esperamos, yo trabajo en la Interpol, pero no se lo digas a la CIA, eh?
Besotes!
Es un placer ser espectador de este juego de armonías literarias, las que habéis construido Juan Ojea y tú, con esta senda casas devoradas, desvanes habitados y finales de hambre saciado, fuera del alcanza de la aburrida normalidad.
¡Felicidades! Me alegro de tu vuelta. Un abrazo
Fantástica esta libre interpretación.
Es un placer leerte, sobre todo entre lineas.
Te esperaremos.
Un beso.....
Me iré con el alma cálida, gracias por palabras tan afectuosas para conmigo, y lo más extraño, también para mi obra y/o tropiezo,,,
Aquí en el frutillar se nos están haciendo largas estas semanas sin Actos Invisibles, así que de muy buen grado festejamos este regreso; mucho más si lo interpretamos como el prolegómeno para leer otro destello mágico de tu pluma, ojalá pronto sea amigo de Valencia.
Un fuerte abrazo, muy fuerte Javier. Nos estamos comentando.
Hola Clochard!!
Hola Juan!!
Felicitarte nuevamente,por tu obra,por tu interpretación única,por tu manera de ver las cosas y hacernos partícipes de ella.
Gracias por tus explicaciones,pero no son necesarias...el tiempo es nuestro mayor enemigo,somos prisioneros de él y sólo cuando escapamos unos minutos podemos gozar leyendo a los amigos y comentando,para volver de nuevo a su esclavitud,hasta la próxima ocasión.
Mi abrazo para los dos,con ganas de seguir leyendo...
javi...pasate por mi blog anda.Tienes algo para tí.Mil besosssss
Un placer visitarte y leerte! Te sigo! Hasta muy pronto!
Felicidades por este relato mezclado y fantástico!! un regalo que te mereces Colchard!
Y felicidades a Juan por crearlo!
Un saludo!!
Habéis reconstruido de manera muy original y ¿apetitosa? unos relatos con mucha miga.
Así que ha sido un placer sentarse en esta mesa a saborearlo.
Enhorabuena.
Un beso.
Mereces este hermoso regalo Escritorazo, y viniendo de otro grande, como es Juan Ojeda, mi felicitación para ambos.
He visitado y leído a Juan, gracias a la amistad con otro Grande, como es Julio Diaz Escamilla.
Me es muy dificil en este momento deisfrutar de todos vosotros, solo espero que pase este momento y poder atender a mis amigos como mereceís.
Un enorme abrazo Clochard.
Conocia tus relatos y esta mezcla me ha gustado mucho. Gracias a los dos por tan buenos ratos. Clochard me alegro que estés feliz con tu nuevo trabajo, y no te preocupes el tiempo es oro y de eso sabemos todos un poco. Un bessito grandote
Love your writing
¡Yo sé que es posible hermanarnos en las letras! Aunque se nos niegue el apretón de manos ¡ahora lo hacemos! Aunque se nos niegue el abrazo fraterno ¡Con estos actos visibles, lo hacemos! Gracias, hermanos míos, Juan, Clochard, Jackelyn, Maribel Cano, Ion-Laos, Didac, Oriana Lady Strange, Estrella, Marilyn Recio, Gybby, Marinel, Lore, MEN, Recomenzar, y quienes vienen ¡porque sí podemos abrazarnos, sonreírnos, querernos! Un abrazo para todos.
Me encantan estos conatos de acercamientos entre bloggers tan distantes y dispar...bueno, quizás no tanto si tenemos un mismo punto en donde todos nos encontramos!!
Aiss! estos trabajos que nos mantienen tan ocupados y ésa vida que no debemos olvidarnos nunca de vivir y disfrutar!!
Besos.
PD
Yo también ando muy atareada y poco puedo visitar y comentar...Esperamos tu regreso.
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